Selah

¿Cuál es el significado de la palabra Selah en la Biblia?

Seguramente no será una novedad para Usted saber que los salmos son en realidad la letra de las canciones de alabanza del pueblo judío. Alguien ha dicho muy bien que el libro de los Salmos era el Himnario del pueblo judío.

La palabra que Usted ha notado en algunos salmos, parece que tiene relación con esto. Digo, parece, porque nadie puede estar totalmente seguro de ello. El significado de la palabra “selah” puede ser “levantar” aunque también se dice que significa “pausa” o “repetición” o “cambio de voz”.

No existe total seguridad sobre el significado original de la palabra “selah”.

Según algunos intérpretes de la Biblia, esta palabra se añadía al texto para indicar un interludio o cambio del acompañamiento musical.

Según otros intérpretes de la Biblia, esta palabra se añadía al texto para indicar que en ese momento los músicos debían levantar las manos de sus instrumentos y dejar de tocar.

Otros intérpretes de la Biblia dicen que esta palabra se usaba para hacer una pausa con el fin de meditar sobre lo que se acaba de cantar. Me gusta más esta interpretación. Muchas veces me encuentro que algo que leo en los Salmos y en Biblia en general, me obliga a detenerme para meditar en lo que acabo de leer para enriquecer mi alma y mi espíritu.

Así que, cada vez que se encuentre con la palabra “selah” en la Biblia, deténgase y medite sobre lo que acaba de leer. Estoy seguro que esto traerá enorme bendición a su vida.

¿Cuántas veces aparece la palabra sela en la Biblia?

A propósito, alguien ha tomado el tiempo para contar las veces que en la Biblia aparece la palabra “selah” y nos dice que aparece 71 veces en los Salmos y 3 veces en el libro de Habacuc.

Varios significados de Selah

Lo que no puede explicarse con palabras tal vez pueda entenderse con el corazón. Hay cantos sin letra cuyo significado se revela a la mente pensadora sin necesidad de comentario alguno; y ciertas veces el silencio es más expresivo que la palabra.

Y así el Selah, que podríamos llamar la sagrada pausa del Salmista, al presentarse después de una verdad importante o de un pensamiento nuevo, no requiere nada más: la lengua calla; tal vez el arpa o el salterio sigue repitiendo en melodiosa cadencia la última frase del cantor, mientras nuestros corazones, asintiendo interiormente a la verdad divina, comprenden que aquel Selah es nuestro amen, así sea.

Hay, por ejemplo, tres Selah en el Salmo tercero. Examinémoslos con relación a los pasajes que acompañan, y veamos si encontramos alguna significación.

En el verso segundo: “Muchos dicen de mi vida: No hay para él salud en Dios. Selah“.

Este es el Selah de admiración. El varón de Dios se siente sorprendido como de espanto ante el pensamiento de tal blasfemia contra Dios y su Padre. ¡Qué no hay auxilio para él en Dios! Su lengua enmudece, su arpa calla extremecida; medita un momento como si estuviese horrorizado, y luego reuniendo sus fuerzas prorrumpe en una exclamación de santa confianza: “Mas tu, Jehová, eres escudo alrededor de mi; mi gloria y el que ensalza mi cabeza”. Verdad que su propia experiencia atestigua, y que le hace decir “Con mi voz clamé a Jehová, y él me respondió desde el monte de su santidad. Selah“.

Este es el Selah de alabanza. Calla de nuevo la voz del canto, y parécenos ver los ojos del cantor elevados en muda pero solemne adoración.

Su propia experiencia le lleva al conocimiento de una verdad grande y general, y en el último verso exclama: “De Jehová es la salud: sobre tu pueblo será tu bendición. Selah“.

Este es el Selah de triunfo. El cantor ha empezado el salmo con una queja, y lo termina con un grito de victoria.

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