¿Por qué castiga Dios a la descendencia de alguien que ha pecado? ¿No sería injusto que un bebé pague la consecuencia del pecado de sus progenitores?

Vamos a dar lectura a uno de los tres textos en la Biblia que mencionan este hecho. Éxodo 20:4-6 dice: No te harás imagen,  ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo,  ni abajo en la tierra,  ni en las aguas debajo de la tierra. No te inclinarás a ellas,  ni las honrarás;  porque yo soy Jehová tu Dios,  fuerte,  celoso,  que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen, y hago misericordia a millares,  a los que me aman y guardan mis mandamientos.

Se trata del segundo mandamiento del decálogo. Este mandamiento prohíbe hacerse imágenes de cualquier tipo de la deidad, para rendirles adoración. Violar este mandamiento es idolatría y provoca a celos al único Dios verdadero. En consecuencia, Dios visita la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que le aborrecen, a la vez que hace misericordia a millares, a los que le aman y guardan sus mandamientos. Leído superficialmente, parecería que Dios es injusto, al castigar a un inocente, los hijos, estos son los de la segunda generación, o los nietos, estos son los de la tercera generación, y los bisnietos, los de la cuarta generación. Por eso Usted se pregunta: ¿No sería injusto que un bebé pague la consecuencia del pecado de sus progenitores? Pero no es así, amable oyente. Dios no puede ser injusto. Si lo fuera habría dejado de ser Dios. Note lo que dice Deuteronomio 24:16 Los padres no morirán por los hijos,  ni los hijos por los padres;  cada uno morirá por su pecado.

Para reconfirmar este hecho, ponga atención a lo que dice Ezequiel 18:19-20Y si dijereis:   ¿Por qué el hijo no llevará el pecado de su padre?  Porque el hijo hizo según el derecho y la justicia,  guardó todos mis estatutos y los cumplió,  de cierto vivirá. El alma que pecare,  esa morirá;  el hijo no llevará el pecado del padre,  ni el padre llevará el pecado del hijo;  la justicia del justo será sobre él,  y la impiedad del impío será sobre él.

Siendo así, ¿por qué entonces el segundo mandamiento habla que Dios visita la maldad de los padres sobre los hijos, hasta la tercera y cuarta generación? Bueno, en primer lugar, no se trata de cualquier pecado sino del pecado de idolatría. En segundo lugar, cuando los padres son idólatras, la tendencia normal es que los hijos, nietos y bisnietos también sean idólatras y por eso Dios los castiga también a ellos, por su propio pecado de idolatría, no por el de sus padres. En tercer lugar, el pecado de idolatría de Israel, fue lo que en esencia causó que Israel sea llevado en cautiverio, a Asiria y Babilonia. En el cautiverio, los pecadores idólatras tuvieron hijos, nietos y bisnietos. Recuerde que el cautiverio Babilónico duró setenta años. Los hijos, nietos y bisnietos tuvieron que sufrir el cautiverio aun cuando tal vez no cometieron pecado de idolatría, aunque lo más probable es que lo hayan cometido, siguiendo el ejemplo de sus antepasados. Algo terrible del pecado y que nos debe hacer pensar mucho antes de cometerlo, es que las consecuencias pueden afectar a personas inocentes. No se trata de castigo por el pecado sino de consecuencias del pecado.

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