¿Con qué propósito usan los creyentes las frases: “Cúbreme con tu sangre, o que el Señor te cubra con su sangre”?

En la Biblia versión Reina Valera, revisión 1960 no se encuentra la frase: Cúbreme con tu sangre, tampoco la frase: Que el Señor te cubra con su sangre. Quienes usan frases así, afirman que es una manera de buscar protección contra los ataques de Satanás. Lo que se encuentra en la Biblia es que la sangre fue la provisión de Dios para la expiación del pecado. Levítico 17:11 dice: Porque la vida de la carne en la sangre está,  y yo os la he dado para hacer expiación sobre el altar por vuestras almas;  y la misma sangre hará expiación de la persona.

Hebreos 9:22 dice: Y casi todo es purificado,  según la ley,  con sangre;  y sin derramamiento de sangre no se hace remisión

El uso de la sangre como expiación por el pecado aparece por primera vez en Génesis 3:21 cuando Jehová Dios hizo al hombre y a su mujer túnicas de pieles, y los vistió. Animales deben haber derramado sangre para que su piel pueda usarse para vestir a Adán y Eva quienes estaban desnudos después de haber caído en pecado. Más tarde debe haber habido derramamiento de sangre en el sacrificio que hizo Abel, según Génesis 4:4. Tiempo después se ve el uso de la sangre en la institución de los sacrificios Levíticos. Levítico 4:1-5 dice: Habló Jehová a Moisés,  diciendo:

Lev 4:2  Habla a los hijos de Israel y diles:  Cuando alguna persona pecare por yerro en alguno de los mandamientos de Jehová sobre cosas que no se han de hacer,  e hiciere alguna de ellas;

Lev 4:3  si el sacerdote ungido pecare según el pecado del pueblo,  ofrecerá a Jehová,  por su pecado que habrá cometido,  un becerro sin defecto para expiación.

Lev 4:4  Traerá el becerro a la puerta del tabernáculo de reunión delante de Jehová,  y pondrá su mano sobre la cabeza del becerro,  y lo degollará delante de Jehová.

Lev 4:5  Y el sacerdote ungido tomará de la sangre del becerro,  y la traerá al tabernáculo de reunión;

El uso de la sangre llega a su fin con el sacrificio perfecto del Señor Jesucristo, el Cordero de Dios. Hebreos 9:11-12 dice: Pero estando ya presente Cristo,  sumo sacerdote de los bienes venideros,  por el más amplio y más perfecto tabernáculo,  no hecho de manos,  es decir,  no de esta creación,

Heb 9:12  y no por sangre de machos cabríos ni de becerros,  sino por su propia sangre,  entró una vez para siempre en el Lugar Santísimo,  habiendo obtenido eterna redención.

Los que hemos confiado en la persona y obra del Señor Jesucristo y le hemos recibido como nuestro único Salvador, hemos obtenido ya eterna redención mediante la sangre preciosa del Señor Jesucristo. Apocalipsis 1:5 afirma que la sangre que derramó el Señor Jesucristo en la cruz nos lavó de todo nuestro pecado. La Biblia dice: y de Jesucristo el testigo fiel,  el primogénito de los muertos,  y el soberano de los reyes de la tierra.  Al que nos amó,  y nos lavó de nuestros pecados con su sangre,

Note que los creyentes ya hemos sido lavados de todos nuestros pecados con la sangre del Señor Jesucristo. Esta es una de las razones por las cuales los creyentes podemos disfrutar de salvación eterna. En la consumación de los tiempos los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos se postrarán delante del Señor Jesucristo, el Cordero, todos con arpas y copas de oro llenas de incienso, que son las oraciones de los santos y cantarán un nuevo cántico cuya letra aparece en Apocalipsis 5:9. La Biblia dice: Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos;  porque tú fuiste inmolado,  y con tu sangre nos has redimido para Dios,  de todo linaje y lengua y pueblo y nación;

Todo esto sirve de base para lo que declara la Biblia en Apocalipsis 12:10-11 donde leemos: Entonces oí una gran voz en el cielo,  que decía:  Ahora ha venido la salvación,  el poder,  y el reino de nuestro Dios,  y la autoridad de su Cristo;  porque ha sido lanzado fuera el acusador de nuestros hermanos,  el que los acusaba delante de nuestro Dios día y noche.

Rev 12:11  Y ellos le han vencido por medio de la sangre del Cordero y de la palabra del testimonio de ellos,  y menospreciaron sus vidas hasta la muerte.

Satanás, el acusador, es un enemigo vencido por medio de la sangre que derramó el Señor Jesucristo, el Cordero de Dios. Esto es lo que en esencia declara la Biblia en cuanto a la sangre de Cristo. Todos los beneficios que los creyentes podemos obtener de la sangre de Cristo ya nos han sido dados y por tanto ya son nuestros. Lo que sí nos puede faltar es que nos apropiemos de ellos de modo que podamos vivir de victoria en victoria.

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