¿Debemos los creyentes en la actualidad llevar las primicias a los pastores entre el mes de Marzo y Abril?

Por medio de nuestro sitio web en Internet se ha comunicado con nosotros un amigo oyente para hacernos la siguiente consulta: De acuerdo al calendario Hebreo la cosecha de la cebada era entre el mes de Marzo y Abril y se debía llevar las primicias al sacerdote. ¿Debemos los creyentes en la actualidad llevar las primicias a los pastores entre el mes de Marzo y Abril? ¿O debemos hacer esto todos los meses del año? Por favor ayúdenme en cuanto al tema de las primicias.

Gracias por su consulta, amable oyente. Me parece que su consulta tiene relación con la ofrenda de las primicias, lo cual se encuentra en Levítico 23:9-14, donde dice: Y habló Jehová a Moisés,  diciendo:

Lev 23:10  Habla a los hijos de Israel y diles:  Cuando hayáis entrado en la tierra que yo os doy,  y seguéis su mies,  traeréis al sacerdote una gavilla por primicia de los primeros frutos de vuestra siega.

Lev 23:11  Y el sacerdote mecerá la gavilla delante de Jehová,  para que seáis aceptos;  el día siguiente del día de reposo la mecerá.

Lev 23:12  Y el día que ofrezcáis la gavilla,  ofreceréis un cordero de un año,  sin defecto,  en holocausto a Jehová.

Lev 23:13  Su ofrenda será dos décimas de efa   de flor de harina amasada con aceite,  ofrenda encendida a Jehová en olor gratísimo;  y su libación será de vino,  la cuarta parte de un hin.

Lev 23:14  No comeréis pan,  ni grano tostado,  ni espiga fresca,  hasta este mismo día,  hasta que hayáis ofrecido la ofrenda de vuestro Dios;  estatuto perpetuo es por vuestras edades en dondequiera que habitéis.

Son varias las cosas que debemos tomar muy en cuenta en el pasaje bíblico leído. Las instrucciones no son para la iglesia, sino para los hijos de Israel. La iglesia no es lo mismo que los hijos de Israel. Además, la ofrenda de las primicias, o también conocida como la gavilla de las primicias, se debía realizar una vez que el pueblo de Israel entró en la tierra prometida, no antes, mientras estaba en el desierto. El sacerdote debía mecer la gavilla delante de Jehová para que el oferente sea acepto. Este rito se debía celebrar el día siguiente del día de reposo. Un examen de la cronología de eventos nos mostraría que en el mes primero, a los catorce del mes de Nisán, entre las dos tardes, se celebraba la fiesta de la pascua. A los quince días de este mes era la fiesta solemne de los panes sin levadura a Jehová. Esta fiesta duraba siete días, y tanto el primer día, el quince de Nisán, como el último día, el 21 de Nisán eran días de santa convocación, días de reposo solemne en los cuales no se podía hacer ningún trabajo. Cuando en el texto se habla que se debía ofrecer la gavilla por primicia de los primeros frutos, el día siguiente del día de reposo, se está refiriendo al 16 de Nisán. Note también como al ofrecer la gavilla, el oferente debía ofrecer también un cordero de un año, sin defecto, en holocausto a Jehová. Su ofrenda será dos décimas de efa de flor de harina amasada con aceite, ofrenda encendida a Jehová en olor gratísimo; y su libación será de vino, la cuarta parte de un hin. Las instrucciones finalizan con la prohibición de comer pan ni grano tostado, ni espiga fresca, hasta que se haya cumplido con el rito de ofrecer la gavilla por primicia de los primeros frutos. Esto es lo que todo Israelita tenía que cumplir por obligación, por cuanto era parte de la ley de Moisés. La gavilla por primicia de los primeros frutos simboliza a Cristo resucitado, quien es primicia de los que vamos a resucitar, según lo que dice 1 Corintios 15:20, donde leemos lo siguiente: Mas ahora Cristo ha resucitado de los muertos;  primicias de los que durmieron es hecho.

El mes de Nisán en el calendario hebreo, corresponde efectivamente alrededor de la segunda mitad de Marzo y la primera mitad de Abril. Digo alrededor, porque el 1 de Nisán no siempre cae el 16 de Marzo. No olvide que el calendario hebreo es un calendario lunar, no solar como el nuestro. Por otra parte, las primicias también se refiere, a lo primero y lo mejor de todo lo que Dios provee a su pueblo, lo cual pertenece al Señor. La Biblia habla de las primicias del producto de la tierra, las primicias del fruto de los árboles, las primicias de las ovejas, las primicias de las vacas, las primicias del aceite, las primicias del vino, las primicias de la masa. Las primicias aparecen estrechamente ligadas a los diezmos que el pueblo de Israel debía entregar a Jehová. Note por ejemplo lo que dice Proverbios 3:9 Honra a Jehová con tus bienes, 

 Y con las primicias de todos tus frutos;

En el Antiguo Testamento se ve que los Israelitas estaban obligados a entregar dos diezmos completos, la tercera parte de un diezmo, las ofrendas voluntarias y las primicias. Este es el modelo establecido por Dios para su pueblo Israel, en cuanto a lo que debían dar a Dios. Pero todo esto era solamente la sombra de una realidad. La realidad que proyecta la sombra es la persona de Cristo. Cuando Cristo vino a este mundo, la sustancia, la realidad, reemplazó a la sombra y en consecuencia los creyentes ya no estamos bajo la ley de Moisés sino bajo la gracia. Esto no significa que los creyentes podemos romper cada uno de los diez mandamientos, o los seiscientos y tantos mandatos y preceptos de la ley de Moisés. Lo que significa es que por amor a nuestro Salvador los creyentes nos sometemos a los principios del Nuevo Testamento, no por temor sino por amor. En cuanto a lo que los creyentes debemos dar a Dios, el Nuevo Testamento dice bastante. De lo mucho, solamente permítame citar lo que dice 1 Corintios 9:6-11 Pero esto digo:  El que siembra escasamente,  también segará escasamente;  y el que siembra generosamente,  generosamente también segará.

2Co 9:7  Cada uno dé como propuso en su corazón:  no con tristeza,  ni por necesidad,  porque Dios ama al dador alegre.

2Co 9:8  Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia,  a fin de que,  teniendo siempre en todas las cosas todo lo suficiente,  abundéis para toda buena obra;

2Co 9:9  como está escrito:

Repartió,  dio a los pobres; 

 Su justicia permanece para siempre.

2Co 9:10  Y el que da semilla al que siembra,  y pan al que come,  proveerá y multiplicará vuestra sementera,  y aumentará los frutos de vuestra justicia,

2Co 9:11  para que estéis enriquecidos en todo para toda liberalidad,  la cual produce por medio de nosotros acción de gracias a Dios.

La voluntad de Dios para la iglesia es cada uno dé como propuso en su corazón. No como un peso que causa tristeza, porque Dios ama al dador alegre, no por obligación o por necesidad. No motivado por la codicia, para tener más para gastar más, sino para tener más para dar más a Dios. A esto último se refiere esa parte que dice que poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia, a fin de que teniendo siempre en todas las cosas todo lo suficiente, abundéis para toda buena obra. Al dar a Dios o al dar a otros vamos a ser bendecidos por Dios más espiritualmente y también materialmente, no para rodearnos de lujos, sino para poder dar más a Dios y a otros, para que esos otros multipliquen las acciones de gracias a Dios. Si esto tomaran en cuenta los famosos impulsores del evangelio de la prosperidad, no les veríamos jamás con cadenas de oro colgando a sus cuellos, o con relojes o pulseras de oro, o manejando los autos más caros del mercado, o viviendo en lujosos palacios o vistiendo ropa costosa hecha a la medida por famosos diseñadores.

La segunda consulta para el programa de hoy dice así: ¿Cómo supo Moisés, lo que se relata en el libro de Génesis si no vivió cuando ocurrieron esos eventos?

Para comprender esto es necesario entender el concepto de un término teológico denominado revelación. Revelación es la obra sobrenatural de Dios por la cual un pensamiento en la mente de Dios es transferido a la mente de un ser humano. Este mecanismo es el único medio posible para llegar a conocer lo que está en la mente de Dios. De otra manera sería imposible para el hombre poder conocer a Dios y su obra.

En cuanto al libro de Génesis, gran parte de su contenido, como la creación, la caída del hombre, el diluvio, la torre de Babel, fueron recibidos por Moisés directamente de Dios por medio de revelación. La revelación se daba algunas veces por medio de sueños, otras veces por medio de visiones, otras veces audiblemente, como fue el caso de Moisés cuando recibió las tablas de la ley. La Biblia no muestra el método de revelación que tuvo Moisés para recibir la información relativa al libro de Génesis. Lo único que sabemos es que Dios, de alguna manera, puso en la mente de Moisés la información precisa para que él la escriba sin error. Esto último, es decir la escritura sin error de lo que previamente Dios ha revelado a un hombre, se conoce como la inspiración. El hecho que el libro de Génesis es un libro totalmente verídico y aceptado por todos, queda demostrado por las abundantes referencias que de este libro hizo el Señor Jesucristo. Note lo que leemos en Mateo 19:4-6 donde dice: “Él, respondiendo, les dijo: ¿No habéis leído que el que los hizo al principio, varón y hembra los hizo, y dijo: por esto el hombre dejará padre y madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne? Así que no son ya más dos, sino una sola carne; por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre.” Esta cita bíblica de Génesis 2:24 proclamada por Jesús, certifica que el relato de Génesis es verídico, dado por Dios a Moisés por medio de revelación y escrito sin error por Moisés como resultado de la inspiración.