Destino eterno de un suicida, Mateo 7:15-23

Desde Marcos Paz, Buenos Aires, Argentina nos escribe un amigo oyente para hacernos una consulta acerca de una persona quien había recibido al Señor como Salvador pero algunos meses después cometió suicidio. Nos pregunta acerca del destino eterno de esta persona que se suicidó.

Gracias por su consulta. El suicidio amigo oyente es contrario a la voluntad de Dios, porque el otorgar o quitar la vida es una prerrogativa de Dios. Hablando de Jehová, Dios, Deuteronomio 32:39 dice:

Ved ahora que yo, yo soy,
Y no hay dioses conmigo;
Yo hago morir, y yo hago vivir;
Yo hiero, y yo sano;
Y no hay quien pueda librar de mi mano.

Siendo algo contrario a la voluntad de Dios, el suicidio es pecado, porque en esencia el pecado es todo lo que no se ajusta a las normas de Dios. Aunque Dios ha dado a todo creyente el poder para vivir en santidad, sin embargo, es posible que un verdadero creyente peque, cuando en lugar de someterse al poder del Espíritu Santo, se somete al poder de su propia vieja naturaleza cuya tendencia incurable es hacia el pecado.

Previendo esta posibilidad, Dios ha establecido la manera como un creyente puede remediar esta situación. Observe lo que dice 1 Juan 1:8 a 1 Juan 2:2. La Biblia dice: Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros. Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad. Si decimos que no hemos pecado, le hacemos a él mentiroso, y su palabra no está en nosotros. Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo. Y él es la propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo.

Estas palabras no son para los incrédulos sino para los creyentes. Si un creyente genuino dice que no tiene pecado, se está engañando a sí mismo. Como es posible que un verdadero creyente peque, Dios ha determinado que para arreglar ese problema de pecado, el creyente debe confesar su pecado y en consecuencia, Dios quien es fiel y justo, perdonará y limpiará ese pecado. Si un creyente dice que nunca peca, está haciendo a Dios mentiroso, algo horrendo. Todo esto no es una licencia para pecar para el creyente, sino para que no peque, pero si algún verdadero creyente peca, tiene su abogado para con Dios el Padre. Su abogado es Jesucristo el justo, quien es la propiciación por el pecado, o quien satisface las demandas de Dios el Padre por el pecado. Ahora apliquemos todo esto al caso de la persona que en algún momento ha recibido a Cristo como su personal Salvador y algún tiempo más tarde se ha suicidado. La pregunta es ¿Cuál será el destino eterno de esta persona? Bueno, todo depende de si esta persona fue sincera en recibir al Señor Jesucristo como Salvador. Si lo fue, la palabra infalible de Dios dice que esta persona es salva. Note lo que dice Juan 3:36 El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él.

Por haber confiado en Cristo como Salvador, la persona que lo hace, tiene vida eterna, es salva, su destino eterno es el cielo. Pero si la persona no ha sido sincera en su decisión de recibir a Cristo como Salvador, si lo ha hecho sin saber lo que estaba haciendo, o para agradar a alguien, o de labios para afuera, entonces esta persona no es salva, y si muere físicamente en estas condiciones, recibirá el castigo eterno por su pecado. Tal vez Usted o alguno de nuestros amables oyentes se está preguntando en este punto: Pero ¿puede un verdadero creyente cometer suicidio? La respuesta, lamentablemente es sí, porque el suicidio es pecado, y como ya hemos demostrado, el creyente está en capacidad de cometer pecado, inclusive el suicidio, aunque insisto, la voluntad de Dios es que el creyente no peque. Lo que pasa amable oyente es que la salvación no depende de que un creyente deje de pecar. La salvación no es por obras, sino por la fe en la persona y obra del Señor Jesucristo cuando murió en la cruz. De igual manera, una vez que una persona llega a recibir a Cristo como Salvador, es salva y sigue siendo salva por la eternidad, no por dejar de pecar, sino por la fe en la persona y obra del Señor Jesucristo cuando murió en la cruz. Así que amable oyente, a las personas que le preguntan sobre el destino eterno de esa persona que habiendo sido creyente se ha suicidado, tal vez su respuesta podría ser algo como esto: Si esa persona fue realmente creyente, ahora está en el cielo, porque Dios le perdonó de todo su pecado, inclusive el suicidio, cuando esa persona recibió por la fe a Cristo como su personal Salvador. Todo esto amable oyente, no es para alentar el suicidio entre los creyentes, porque ya hemos dicho que el suicidio es pecado y mal podríamos alentar a los creyentes a pecar. El suicidio es una medida en extremo egoísta, porque supone que pondrá fin a una situación insoportable, pero al elevado precio del sufrimiento de todas las personas relacionadas con el suicida. El suicidio también es desconfiar en Dios. El que se suicida está diciendo a Dios: Tú no puedes hacer nada por mí. Tú no tienes poder para sostenerme en medio de mi problema y por eso prefiero tomar mi vida en mi propia mano. Desde cualquier punto de vista que se lo mire, el suicidio no resuelva nada, sino complica todo. Dios es más que suficiente para sostener a cualquiera de los suyos en las crisis más difíciles.

La segunda consulta para el programa de hoy dice así: Por favor explíquenme a quienes se refiere ese pasaje bíblico del Nuevo Testamento que dice que muchos no podrán entrar al reino de los cielos a pesar que hicieron milagros y echaron fuera demonios. Jesús les dirá: Jamás les conocí. Esto me ha traído inseguridad porque si es así, ¿quiere decir que si uno ha aceptado a Jesús como Salvador es posible que al llegar al cielo no pueda entrar? Si fuera así sería fatal y muy poca gente se salvaría. Esto me ha traído un poco de miedo. Por favor quisiera que me diga quiénes serán exactamente las personas de quienes habla este pasaje bíblico. Por los milagros que hacen y los demonios que expulsan, estas personas estarán confiadas que Dios está con ellos, pero será terrible cuando Dios les diga que no los conoce. Necesito una explicación.

Gracias por su consulta amable oyente. No hay en absoluto razón para temer. Permítame explicarle de quiénes está hablando el pasaje bíblico citado por Usted. El texto se encuentra en Mateo 7:15-23. La Biblia dice: Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los abrojos? Así, todo buen árbol da buenos frutos, pero el árbol malo da frutos malos. No puede el buen árbol dar malos frutos, ni el árbol malo dar frutos buenos. Todo árbol que no da buen fruto, es cortado y echado en el fuego. Así que, por sus frutos los conoceréis. No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad.

El pasaje bíblico no se refiere a verdaderos creyentes, sino a falsos profetas, quienes, en un sentido metafórico, se visten como genuinos pastores de ovejas, pero en el fondo son lobos listos para devorar a las ovejas. A estos falsos profetas se les conoce por sus obras. Así como un mal árbol no da buen fruto y un buen árbol no da mal fruto, un falso profeta no hace buenas obras, sino malas obras. Es el fruto del falso profeta. Como consecuencia, al falso profeta le espera condenación eterna. A esto se refiere el texto cuando habla de ser cortado y echado en el fuego. El falso profeta es experto en el engaño. Cuando profetiza dice que habla a nombre del Señor. Inclusive utiliza poder satánico para hacer milagros y echar fuera demonios, y dice que lo hace a nombre del Señor. El falso profeta podrá engañar a mucha gente, inclusive a sí mismo, pero no puede engañar al Señor. Por eso el Señor dijo: Muchos me dirán en aquel día, se refiere al día cuando los incrédulos se presenten ante el juicio del gran trono blanco, Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? La respuesta del Señor será: Nuca os conocí. Esto significa que nunca hubo una relación personal, íntima con ellos, porque ellos jamás le recibieron como Salvador, sino que fingieron ser del Señor. Por este hecho tienen su merecido castigo. Apartaos de mí hacedores de maldad. Note como las obras de la persona indican si esa persona es del Señor o no es del Señor. Las malas obras de los falsos profetas hablaban a gritos que no eran del Señor. De manera que, amable oyente, no tenga temor sobre su salvación. Si Usted ha recibido a Cristo como Salvador, es salvo y su salvación está segura.