¿Es mi profesión reprobable? Quiero decir ¿aprueba la Biblia esta profesión?

Desde Colina, Santiago, Chile nos ha llegado una consulta de un amigo oyente quien es Enólogo de profesión. Dice así: ¿Es mi profesión reprobable? Quiero decir ¿aprueba la Biblia esta profesión? Y si la Biblia no habla sobre esto, ¿qué cuidados debo tener?

Gracias por su consulta. Para nuestros amigos oyentes quienes tal vez no están familiarizados con la palabra “enólogo” me permito señalar que un enólogo es una persona entendida en la enología y enología es el conjunto de conocimientos relativos a la elaboración de vinos. Con esto en mente, la Biblia no apoya ni condena esta profesión. Tal vez su preocupación se origine en el hecho que involucrarse en algo que tiene que ver con la elaboración de vino, le estaría haciendo parte de los abusos que resultan de la ingesta de vino, como borrachera, violencia, inmoralidad, pobreza. Pero la misma preocupación podría tener alguien que trabaja en una industria que fabrica cuchillos, porque a lo mejor sentiría que podría estar siendo parte de la cantidad de crímenes causados por delincuentes que acuchillan a la gente. ¿Qué pensaría de este razonamiento? Pues el mismo razonamiento tendría que aplicarse a su caso. El mal no está en el cuchillo sino en el uso que alguien da a ese cuchillo. De la misma manera, el mal no está en el vino sino en el uso que alguien da al vino. En todo caso, amable oyente, mi consejo sería que si a pesar que la Biblia no ordena ni condena la profesión de enólogo, pero sin embargo su conciencia no está tranquila ejerciendo esa profesión, considere la posibilidad de cambiar de profesión para no hacer algo que va en contra de su conciencia. Note lo que dice 2Ti 1:3  Doy gracias a Dios,  al cual sirvo desde mis mayores con limpia conciencia,  de que sin cesar me acuerdo de ti en mis oraciones noche y día;

La conciencia permanece limpia cuando obedecemos lo que Dios dice en su palabra y, en aquellas cosas en las cuales la Biblia no se pronuncia ni a favor ni en contra, hacemos lo que dicta nuestra conciencia.

Desde Chile también nos escribe otro amigo oyente haciéndonos la siguiente consulta: ¿Es posible que personas que profesan otras religiones puedan ser salvas? Si la respuesta es afirmativa ¿cuál sería la causa?

Gracias por su consulta amable oyente. No sé qué religión profesa usted y tampoco a qué otras religiones se refiere, pero en todo caso, amable oyente, el perdón de pecado que permite ser salvo al pecador, no resulta de afiliarse a determinada religión, cualquiera que sea, sino de una decisión personal de aceptar por la fe lo que Dios ha comunicado al hombre por medio de su palabra, la Biblia. Me gustaría citar el pasaje bíblico en 1 Corintios 15:1-11. La Biblia dice: Además os declaro,  hermanos,  el evangelio que os he predicado,  el cual también recibisteis,  en el cual también perseveráis;

1Co 15:2  por el cual asimismo,  si retenéis la palabra que os he predicado,  sois salvos,  si no creísteis en vano.

1Co 15:3  Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí:  Que Cristo murió por nuestros pecados,  conforme a las Escrituras;

1Co 15:4  y que fue sepultado,  y que resucitó al tercer día,  conforme a las Escrituras;

1Co 15:5  y que apareció a Cefas,  y después a los doce.

1Co 15:6  Después apareció a más de quinientos hermanos a la vez,  de los cuales muchos viven aún,  y otros ya duermen.

1Co 15:7  Después apareció a Jacobo;  después a todos los apóstoles;

1Co 15:8  y al último de todos,  como a un abortivo,  me apareció a mí.

1Co 15:9  Porque yo soy el más pequeño de los apóstoles,  que no soy digno de ser llamado apóstol,  porque perseguí a la iglesia de Dios.

1Co 15:10  Pero por la gracia de Dios soy lo que soy;  y su gracia no ha sido en vano para conmigo,  antes he trabajado más que todos ellos;  pero no yo,  sino la gracia de Dios conmigo.

1Co 15:11  Porque o sea yo o sean ellos,  así predicamos,  y así habéis creído.

Pablo habla de algo que ha predicado, lo cual fue recibido por la gente que lo escuchó, o lo que es lo mismo fue creído por esa gente, y eso resultó en su salvación. Lo que Pablo predicó fue el evangelio. Esta palabra significa “buenas noticias” ¿Cuáles son esas buenas noticias? Comprende dos cosas importantes. En primer lugar, Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras. Esto significa que Cristo tomó el lugar del pecador, para recibir el castigo que el pecador merece, de modo que el pecador que confía en él y lo recibe como Salvador, queda libre de recibir el castigo por su pecado. En segundo lugar, Cristo fue sepultado y resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras. Esto se confirmó porque Cristo resucitado apareció vivo a Cefas, o Pedro, luego a los doce, después a más de quinientos hermanos a la vez, algunos de los cuales todavía estaban vivos cuando Pablo escribió esto y otros ya habían muerto, después apareció a Jacobo, medio hermano de Jesús, líder de la iglesia en Jerusalén, después a todos los apóstoles y por último como a un abortivo, apareció a Pablo. La muerte vicaria de Cristo o lo que es lo mismo, la muerte en lugar del pecador y la resurrección, son el fundamento del evangelio, las buenas noticias para la salvación del hombre. Cuando una persona oye este mensaje y lo recibe en el sentido de depositar su fe en lo que Cristo ha hecho a su favor, es salvo. Note lo que dijo Pedro en Hechos 4:11-12 Este Jesús es la piedra reprobada por vosotros los edificadores,  la cual ha venido a ser cabeza del ángulo.

Act 4:12  Y en ningún otro hay salvación;  porque no hay otro nombre bajo el cielo,  dado a los hombres,  en que podamos ser salvos.

La salvación no descansa sobre alguna religión, sino sobre la persona y obra de Cristo. No hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos. Es interesante que mientras el Señor Jesús estuvo físicamente en este mundo, tuvo un encuentro con un hombre muy religioso y seguramente muy moral. Si alguien pudiera salvarse por ser miembro de alguna religión y por no hacer mal a nadie, hubiera sido este hombre, pero cuando vino a Jesús de noche y le dijo: Rabí, sabemos que has venido de Dios como maestro; porque nadie puede hacer estas señales que tú haces, si no está Dios con él, Jesús le respondió diciéndole: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios. Este hombre cuyo nombre era Nicodemo, un principal de los judíos, quedó asombrado con lo que había oído de Jesús y le dijo: ¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre, y nacer? Jesús puso las cosas en claro cuando dijo a Nicodemo: De cierto, de cierto te digo que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es. El hombre pecador necesita nacer de nuevo o nacer de arriba para poder ser salvo. El nuevo nacimiento ocurre cuando el pecador reconoce que es pecador. Romanos 3:23 dice: por cuanto todos pecaron,  y están destituidos de la gloria de Dios,

El hombre también necesita reconocer que existe un castigo por ser pecador. Ese castigo es la muerte. Romanos 6:23 en su primera parte dice: Porque la paga del pecado es muerte,

Además de esto, el hombre pecador necesita reconocer que Dios le ama y por ese amor envió a su Hijo, el Señor Jesucristo, para que tome el lugar del pecador para recibir el castigo que el pecador merece. Romanos 5:8 dice: Mas Dios muestra su amor para con nosotros,  en que siendo aún pecadores,  Cristo murió por nosotros.

Finalmente el hombre pecador necesita reconocer que para apropiarse de la obra de Cristo en la cruz, el hombre pecador necesita recibir por la fe a Cristo como Salvador. Juan 1:12 dice: Mas a todos los que le recibieron,  a los que creen en su nombre,  les dio potestad de ser hechos hijos de Dios;

Cuando el hombre pecador reconoce todo esto y toma la decisión de recibir a Cristo como Salvador, llega a ser salvo. Como notará amigo oyente, esto no es cuestión de afiliarse a alguna religión, o de hacer buenas obras, sino que es cuestión de fe, fe en lo que Dios dice en la Biblia, fe en que Cristo murió por mí, fe en que Cristo resucitó de entre los muertos, venciendo la muerte y garantizando salvación eterna para todos aquellos que le hemos recibido como Salvador. Cuando un hombre pecador nace de nuevo, experimentará un deseo profundo por conocer más de aquel que murió y resucitó por él, y eso le conducirá a estudiar la Biblia y poner en práctica lo que va aprendiendo. Bien se ha dicho por tanto, que la salvación no resulta de la religión, sino de la relación personal con Dios por medio del Señor Jesucristo.