¿Está o no vigente guardar el séptimo día como día de reposo?

Por medio de Internet se ha comunicado con nosotros un amigo oyente quien nos dice lo siguiente: Queridos hermanos, por medio de la presente, les saludo en el nombre de Dios, deseándoles muchos éxitos en sus labores cotidianas. Quiero decirles que me gusta mucho su programa el cual lo escucho vía Internet. Quisiera ver si pudieran ayudarme a resolver algunas dudas. La primera: ¿Por qué todas las iglesias evangélicas hacen énfasis en todos los mandamientos excepto en el que habla acerca del día de reposo? ¿Está o no vigente guardar el séptimo día como día de reposo? ¿Por qué se ha cambiado el día de reposo del séptimo al primer día de la semana?

Hay algunas cosas dignas de comentar en esta consulta. En primer lugar, los creyentes no tenemos un día de reposo a la usanza de los judíos bajo la ley de Moisés. El Domingo, el primer de la semana, no es el día de reposo de los creyentes. Guardar cualquier día como día de reposo está expresamente prohibido para los creyentes. Antes que me tilde de hereje, ponga atención a lo que dice Colosenses 2:16-17 “Por tanto, nadie os juzgue en comida o en bebida, o en cuanto a días de fiesta, luna nueva o días de reposo, todo lo cual es sombra de lo que ha de venir; pero el cuerpo es de Cristo.” En este pasaje bíblico, Pablo está advirtiendo a los Colosenses en cuando a cambiar su libertad en Cristo por un conjunto de inútiles reglas de manufactura humana. Es lo mismo que dijo según Gálatas 5:1 donde leemos: “Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud.” Los falsos maestros que estaban asolando la iglesia en Colosas estaban pretendiendo obligar a los creyentes gentiles a cuidarse de comer cosas inmundas, tal cual como lo hacían los judíos bajo la ley de Moisés. Pablo dice: No… Lo que la ley de Moisés establecía en cuanto a hacer diferencia entre un alimento limpio y un alimento impuro, ya no se aplica a los que no estamos bajo la ley sino bajo la gracia. Pablo es firme cuando dice: Nadie os juzgue en comida o en bebida. Además de esto, los falsos maestros en Colosas, estaban pretendiendo obligar a los creyentes gentiles en Colosas a que vuelvan a celebrar las fiestas judías. A eso se refiere Pablo cuando dice: Nadie os juzgue en cuanto a días de fiesta. Los creyentes gentiles no tenemos en absoluto necesidad de celebrar las fiestas judías como la pascua, pentecostés, tabernáculos, y todo lo demás. Los falsos maestros también estaban tratando de obligar a los creyentes gentiles a fijarse bien en el calendario judío para saber cuando es luna nueva, de modo que puedan hacer los sacrificios mensuales que se realizaban el primer día de cada mes. Todo según lo que ordenaba la ley de Moisés. Pablo dice: Nadie os juzgue en cuanto a luna nueva. Por último, y esto directamente sobre lo que nos concierne, los falsos maestros estaban tratando de obligar a los creyentes gentiles de Colosas a que guarden el séptimo día como día de reposo. Pablo dice: Nadie os juzgue en cuanto a días de reposo. La conclusión obvia es que los creyentes no tenemos que guardar ningún día como día de reposo. Luego Pablo da la razón por la cual los creyentes gentiles no tenemos que someternos a las regulaciones de la ley de Moisés. Es porque todo lo que contempla la ley de Moisés es sombra de lo que estaba por venir. Cuando se dio la ley de Moisés, lo que estaba por venir es Cristo Jesús. La ley de Moisés era la sombra que era proyectada por el cuerpo, que es Cristo Jesús. Pero cuando vino Cristo Jesús, ya no es necesario someterse a la sombra. ¿Por qué ocuparse de una sombra cuando podemos ocuparnos con el cuerpo que proyecta esa sombra? Por esto los creyentes gentiles ya no tenemos que someternos a la ley de Moisés con sus cientos de mandamientos y preceptos. Sin embargo de esto, era y es necesario que los creyentes tengan un día en el cual puedan reunirse con otros creyentes para perseverar en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones. Todo esto se podría hacer en cualquier día, pero ¿Por qué se lo hace el domingo, el primer día de la semana? Son varias las razones. Número uno, y más importante, porque fue un primer día de la semana cuando resucitó el Señor Jesucristo de entre los muertos. María Magdalena fue muy temprano a la mañana del primer día de la semana a visitar el sepulcro de Jesús. Para su sorpresa, encontró que la piedra que bloqueaba la entrada del sepulcro había sido removida. Más tarde se encontró que dentro del sepulcro no había cadáver sino solamente los lienzos puestos allí y el sudario que había estado sobre la cabeza de Jesús. Eran las pruebas de que Jesús había resucitado de entre los muertos. Esto aconteció el primer día de la semana. Juan 20:1 dice: “El primer día de la semana, María Magdalena fue de mañana, siendo aún oscuro, al sepulcro; y vio quitada la piedra del sepulcro.” Es perfectamente razonable que los seguidores de Jesucristo se reúnan el día que Jesús resucitó. Número dos, porque los primeros seguidores de Jesucristo se reunían el primer día de la semana para celebrar la cena del Señor. Hechos 20:7 dice: “El primer día de la semana, reunidos los discípulos para partir el pan, Pablo les enseñaba, habiendo de salir el día siguiente; y alargó el discurso hasta la medianoche.” Número tres, porque el apóstol Pablo en su enseñanza sobre la ofrenda, pide que éstas se recojan el primer día de la semana. 1 Corintios 16:2 dice: “Cada primer día de la semana cada uno de vosotros ponga aparte algo, según haya prosperado, guardándolo, para que cuando yo llegue no se recojan entonces ofrendas.” Estos datos llevan a pensar que los primeros creyentes tenían sus reuniones cada primer día de la semana. De todo esto parte la costumbre de los creyentes de reunirse el primer día de la semana. Como notará no se trata de un cambio del día de reposo, porque los creyentes no tenemos que guardar ningún día de reposo, tampoco se trata de que alguna autoridad humana hubiera decidido que los creyentes se reúnan cada primer día de la semana. Es simplemente porque Jesús resucitó un primer día de la semana y porque los primeros creyentes se reunían cada primer día de la semana. Los creyentes ya no estamos bajo la ley de Moisés sino bajo la gracia y por eso no estamos obligados a cumplir ni con todo ni con parte de la ley de Moisés, como esto de guardar el séptimo día como día de reposo. ¿Por qué es que los creyentes guardamos nueve de los diez mandamientos, con la excepción del cuarto que tiene que ver con guardar el séptimo día como día de reposo? Pues porque esos nueve mandamientos aparecen en el Nuevo Testamento como mandamientos de Cristo.

La segunda consulta del amigo oyente que hizo la consulta anterior dice así: ¿por qué en Mateo dice que las mujeres vieron a un ángel en el sepulcro de Jesús y en otro pasaje bíblico se menciona que eran dos ángeles? ¿Cuál es la verdad?

La Biblia es el libro inspirado, o soplado, por Dios amigo oyente. Esta es la razón por la cual la Biblia no contiene errores ni contradicciones de ninguna naturaleza. Los cuatro evangelios registran el evento de la resurrección del Señor Jesucristo, pero no se trata de una cuádruple repetición de lo mismo. Cada evangelio presenta su particular enfoque y la labor del intérprete bíblico es integrar todo para tener el cuadro completo. Así que, veamos como lo relata Mateo, en lo que tiene que ver con los ángeles únicamente. Mateo 28:2 y luego el 5. La Biblia dice: Y hubo un gran terremoto;  porque un ángel del Señor,  descendiendo del cielo y llegando,  removió la piedra,  y se sentó sobre ella. Mas el ángel,  respondiendo,  dijo a las mujeres:  No temáis vosotras;  porque yo sé que buscáis a Jesús,  el que fue crucificado.

Ahora veamos como lo relata Marcos. Marcos 16:5-6 dice: Y cuando entraron en el sepulcro,  vieron a un joven sentado al lado derecho,  cubierto de una larga ropa blanca;  y se espantaron. Mas él les dijo:  No os asustéis;  buscáis a Jesús nazareno,  el que fue crucificado;  ha resucitado,  no está aquí;  mirad el lugar en donde le pusieron.

Consideremos ahora el relato de Lucas. Lucas 24:2-4 dice: Y hallaron removida la piedra del sepulcro;

Luk 24:3  y entrando,  no hallaron el cuerpo del Señor Jesús.

Luk 24:4  Aconteció que estando ellas perplejas por esto,  he aquí se pararon junto a ellas dos varones con vestiduras resplandecientes;

Por último veamos el relato de Juan. Juan 20:11-12 dice: Pero María estaba fuera llorando junto al sepulcro;  y mientras lloraba,  se inclinó para mirar dentro del sepulcro;

Joh 20:12  y vio a dos ángeles con vestiduras blancas,  que estaban sentados el uno a la cabecera,  y el otro a los pies,  donde el cuerpo de Jesús había sido puesto.

Mirando los detalles en cada caso, se llega a la conclusión que fueron dos los ángeles quienes estaban presentes en la tumba donde fue puesto el cuerpo del Señor Jesús, tal cual como lo registra Lucas y Juan. Mateo y Marcos mencionan a un solo ángel, no porque hubiera uno sólo, sino porque hicieron referencia al ángel que dirigió la palabra a las mujeres.