¿Los enfermos mentales están poseídos por demonios?

Nos escribe un amigo oyente cuyo tío ya tiene nueve años de estar interno en una institución para personas con problemas mentales. Según los facultativos el tío de nuestro amigo oyente está loco. Sin embargo, la preocupación de nuestro amigo oyente se ha acrecentado al haber escuchado que la mayoría de los que están locos en realidad están poseídos de demonios. Piensa que su tío era creyente, pero no puede estar seguro de eso. Nos pregunta si los locos están poseídos de demonios y si el comportamiento extraño de ellos se debe a la posesión demoníaca.

Gracias por su consulta. Siento mucho por la situación que está pasando su tío, amigo oyente. Asumo que Usted ha recibido a Cristo como su personal Salvador y por tanto es un genuino creyente, un hijo de Dios. Siendo así, le animo a descansar en Dios, sabiendo que Él está en control de la situación, aun cuando a los ojos humanos parecería como que ya no hay esperanza para su tío. No olvide que Dios tiene un propósito para todo lo que sucede en la vida de los que somos sus hijos. Pero además de animarle, como hermano en la fe le exhorto a no dar crédito a todo lo que la gente dice. Cuando alguien da como un hecho todo lo que oye decir a la gente, tarde o temprano se va a encontrar en graves problemas. Quien tiene la última palabra en las cosas espirituales es Dios, no la gente. Dios ha comunicado en su Palabra, la Biblia, todo lo que el hombre necesita saber sobre las cosas espirituales. De manera que dejemos que sea la Biblia quien responda sus inquietudes. En la Biblia se ve que hubo casos de personas poseídas por demonios, eso es un hecho. En cada caso de posesión demoníaca hubo alguna manifestación de comportamiento extraño. Pero lo que está mal es que generalicemos tanto, al punto que cada vez que vemos ese mismo comportamiento extraño en alguien, asumamos gratuitamente que se trata de posesión demoníaca. Permítame un par de ejemplos para ilustrar mi punto. El primero se encuentra en Mateo 9:32 donde dice: Mientras salían ellos, he aquí, le trajeron un mudo, endemoniado.
En este caso en particular, el hombre endemoniado había perdido el habla, era mudo, pero no por eso podemos generalizar y afirmar que todo mudo está endemoniado. El segundo se encuentra en Mateo 12:22 donde dice: Entonces fue traído a él un endemoniado, ciego y mudo; y le sanó, de tal manera que el ciego y mudo veía y hablaba.
En este caso, el hombre endemoniado, además de mudo era ciego, pero no por eso podemos afirmar que todo ciego está endemoniado. No, amigo oyente, no podemos caer en este error. Pero esto es justamente lo que han hecho las personas que le han dicho que todos los locos están endemoniados. El Nuevo Testamento relata una historia acerca de un muchacho endemoniado que estaba loco. Se encuentra en Mateo 17:14-18 donde dice: Cuando llegaron al gentío, vino a él un hombre que se arrodilló delante de él, diciendo:
Mat 17:15 Señor, ten misericordia de mi hijo, que es lunático, y padece muchísimo; porque muchas veces cae en el fuego, y muchas en el agua.
Mat 17:16 Y lo he traído a tus discípulos, pero no le han podido sanar.
Mat 17:17 Respondiendo Jesús, dijo: ¡Oh generación incrédula y perversa! ¿Hasta cuándo he de estar con vosotros? ¿Hasta cuándo os he de soportar? Traédmelo acá.
Mat 17:18 Y reprendió Jesús al demonio, el cual salió del muchacho, y éste quedó sano desde aquella hora.
El adjetivo lunático significa alguien que padece locura, no continuamente sino por intervalos. El demonio que había poseído a este muchacho le producía esta locura. Pues de aquí se toman los que absurdamente creen que todo loco está endemoniado. Algo tan ilógico como asumir que todo mudo está endemoniado o que todo ciego está endemoniado, sólo porque la Biblia presenta el cado de endemoniados que eran mudos o ciegos. Ahora en cuanto a su tío que ya lleva como nueve años internado en una Institución para personas con problemas mentales, Usted dice que alguna vez su tío recibió a Cristo como su único y personal Salvador. Asumiendo esto, entonces es imposible que su tío esté poseído de demonios. No porque yo lo diga sino porque la palabra de Dios dice que cuando una persona recibe a Cristo como Salvador, llega a ser morada o habitación del Espíritu Santo. Note lo que Pablo dijo a los creyentes de Corinto, según 1 Corintios 6:19 ¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?
El creyente es templo del Espíritu Santo, amigo oyente. El Espíritu Santo no puede compartir el mismo templo con Satanás o los demonios. Un genuino creyente no puede ser poseído de demonios. Si damos por sentado que su tío es genuino creyente, debemos descartar la posesión demoníaca como razón para su estado mental. Sin embargo, Satanás y sus demonios pueden ejercer su influencia maligna sobre los creyentes, principalmente sobre aquellos creyentes que por su pecado abren una puerta para que Satanás y sus demonios lancen sus ataques. A esto parece hacer referencia textos como Efesios 4:26-27 donde dice: Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo,
Eph 4:27 ni deis lugar al diablo.
Dar lugar al diablo significa dar al diablo una oportunidad en nuestra vida para que nos lance sus ataques. Es como cuando un escuadrón de soldados de elite se introduce encubiertamente en territorio enemigo para desde allí organizar los ataques al enemigo, lo que normalmente se llama una cabeza de playa. Pues, cuando el creyente peca, Satanás y sus demonios han creado una cabeza de playa en la vida de ese creyente, para desde allí lanzar sus ataques. No es que Satanás y sus demonios están poseyendo al creyente, sino que están ejerciendo influencia maligna sobre él. Esto explica el por qué cuando los creyentes genuinos comienzan a vivir vidas desordenadas, vidas de pecado, inmediatamente se envuelven en dudas, en inseguridad, en culpa, de desánimo. Estos creyentes están siendo víctimas de una influencia maligna porque con su pecado dieron lugar al diablo. ¿Qué hacer en este caso? Varias cosas. Primero, reconocer, confesar y apartarse del pecado. Proverbios 28:13 dice: El que encubre sus pecados no prosperará;
Mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia.
Segundo, es necesario vestirse de la armadura de Dios. ¿En qué consiste esta armadura? Veámoslo. Se encuentra en Efesios 6:10-18. Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza.
Eph 6:11 Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo.
Eph 6:12 Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.
Eph 6:13 Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes.
Eph 6:14 Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad, y vestidos con la coraza de justicia,
Eph 6:15 y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz.
Eph 6:16 Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno.
Eph 6:17 Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios;
Eph 6:18 orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos;
El escudo de la fe sirve para apagar todos los dardos de fuego del maligno. La fe en este caso significa la obediencia a la palabra de Dios. Si estamos obedeciendo a Dios, el diablo y sus demonios no pueden hacer su cabeza de playa en nuestra vida. Tercero, vivir confiando en las promesas de Dios. Son tantas, pero por falta de tiempo permítame citar solamente una. Se encuentra en Isaías 26:3 donde dice: Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado.
Esta es una promesa condicionada. La promesa es vivir en completa paz. Algo que todos queremos. La condición es que nuestra mente, nuestro pensamiento persevere o se mantenga en Dios, o en su palabra. Volviendo a su tío, puede ser que su desorden mental se deba a alguna influencia maligna o podría atribuirse a algún problema orgánico en su cerebro. Si se descarta la influencia maligna, se debería concluir que es un problema médico y serán los facultativos capacitados en esta rama de la medicina quienes diagnostiquen y recomienden las medicinas requeridas. Le recomiendo que haga lo posible por estar cerca de su tío, aprovechando sus momentos de lucidez, para animarle y ayudarle en su fe.