¿Qué representa el yelmo, la espada, el calzado, el escudo y cuando debo usarlos?

Por medio de Internet nos escribe un amigo oyente y dice así: Mi inquietud radica en que me gustaría que me expliquen sobre el significado de: Vestios con la armadura de Dios. ¿Qué representa el yelmo, la espada, el calzado, el escudo y cuando debo usarlos?

Gracias por su consulta. El pasaje bíblico que trata este asunto se encuentra en Efesios 6:10-18. La Biblia dice: Por lo demás,  hermanos míos,  fortaleceos en el Señor,  y en el poder de su fuerza.

Eph 6:11  Vestíos de toda la armadura de Dios,  para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo.

Eph 6:12  Porque no tenemos lucha contra sangre y carne,  sino contra principados,  contra potestades,  contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo,  contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.

Eph 6:13  Por tanto,  tomad toda la armadura de Dios,  para que podáis resistir en el día malo,  y habiendo acabado todo,  estar firmes.

Eph 6:14  Estad,  pues,  firmes,  ceñidos vuestros lomos con la verdad,  y vestidos con la coraza de justicia,

Eph 6:15  y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz.

Eph 6:16  Sobre todo,  tomad el escudo de la fe,  con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno.

Eph 6:17  Y tomad el yelmo de la salvación,  y la espada del Espíritu,  que es la palabra de Dios;

Eph 6:18  orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu,  y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos;

El mandamiento de: Vestíos de toda la armadura de Dios, asume que previamente se ha cumplido con el requerimiento del versículo 10 de Efesios 6. En este versículo encontramos otro mandato: Fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza. A pesar de haber sido derrotado por el Señor Jesús, mediante su muerte en la cruz y su resurrección, Satanás sigue siendo un enemigo poderoso del hijo de Dios y de la obra de Dios. El hijo de Dios no puede hacer frente a Satanás y sus huestes, por sí solo. Hacerlo sería una locura. Para mantenerse firme ante tan poderoso enemigo, el hijo de Dios debe fortalecerse en el Señor y en el poder de su fuerza. Los hijos de Dios deben tomar conciencia de su propia debilidad y por tanto deben depender totalmente del poder del Señor. Únicamente así es posible que el hijo de Dios se mantenga firme ante Satanás y sus huestes. Una vez que se ha reconocido esto, el mandato de Pablo es: Vestíos de toda la armadura de Dios. Tal vez mirando de cerca a un soldado romano, porque Pablo estaba preso, custodiado por soldados romanos cuanto escribió la carta a los Efesios, Pablo reconoce que así como un soldado romano necesitaba de toda su armadura romana para mantenerse firme en la batalla contra un ejército enemigo, el hijo de Dios también necesita de toda la armadura de Dios para mantenerse firme en la batalla contra el ejército de Satanás. Vestirse de toda la armadura de Dios significa ponerse cada elemento que forma parte de esta armadura de Dios. El resultado será que el hijo de Dios se mantendrá firme contra las asechanzas del diablo. La palabra acechanzas denota un cuidadoso plan de ataque. Satanás sabe cual es la debilidad de cada hijo de Dios y está listo y dispuesto para apuntar sus poderosas armas a esa área de debilidad del hijo de Dios. Usted pregunta: ¿Cuándo debe un hijo de Dios vestirse de toda la armadura de Dios? La respuesta es: Siempre. El hijo de Dios no puede sacarse nunca la armadura de Dios, porque si lo hace quedará a merced de los ataques de Satanás y sus huestes. El verbo “vestirse” en el mandato: Vestíos de toda la armadura de Dios, ha sido conjugado en modo imperativo, tiempo presente, y esto denota una orden por un lado, pero una orden que debe observarse en cada instante del tiempo, mientras el hijo de Dios está en este mundo. ¿Por qué es necesario vestirse de toda la armadura de Dios? La respuesta de Pablo, es porque los hijos de Dios estamos constantemente en una lucha sin cuartel. El enemigo no es un ejército de seres humanos, sino un ejército de seres espirituales malignos. Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, dice el texto, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes. Satanás es el comandante en jefe de este poderoso ejército de espíritus malignos. A él se reportan demonios poderosos descritos como principados. Los principados por su parte están en autoridad sobre demonios de menor rango conocidos como potestades. Las potestades ejercen autoridad sobre otros demonios de menos rango conocidos como gobernadores de las tinieblas de este siglo. Estos a su vez tienen dominio sobre una cantidad de demonios de más bajo rango descritos como huestes espirituales de maldad, todos estos seres espirituales malignos operan en las regiones celestes. Satanás no es todopoderoso, pero su bien organizado ejército de demonios hacen de él un ser muy poderoso. Ante un enemigo con este poder y con este ejército bajo su mando, Pablo insiste en su mandato. Tomad toda la armadura de Dios, porque es la única manera de resistir los ataques de este poderoso enemigo y permanecer firmes. Estar firmes ante el ataque del enemigo, no es una opción para el hijo de Dios sino un mandato. En este punto, Pablo comienza a describir los elementos que forman parte de la armadura de Dios. El primer elemento es el cinturón. Ceñidos vuestros lomos con la verdad, dice el texto. La verdad no sólo se refiere a estar en la verdad de la palabra de Dios sino también a que la verdad sea nuestra norma de vida. El momento que abrimos la puerta a la mentira, estamos a merced del enemigo, porque cada mentira conduce a otra mentira para ocultar la anterior y así el hijo de Dios se habrá rendido al dominio del padre de la mentira, Satanás. El segundo elemento es la coraza. Vestíos con la coraza de justicia, dice el texto. La coraza se hacía de cuero o de trozos de metal para proteger el torso del soldado. El hijo de Dios ha sido ya justificado, o declarado justo, el momento que recibe a Cristo como Salvador y por tanto sus obras tienen que ser justas. Cada vez que un hijo de Dios peca de cualquier manera, está permitiendo que Satanás gane terreno en la vida del hijo de Dios, para que desde allí lance más ataques que poco a poco irán hundiendo más y más al hijo de Dios en el pecado. En tercer lugar tenemos el calzado. Y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz, dice el texto. El calzado era de vital importancia en la armadura del soldado, para mantenerse firmemente en pie durante una batalla. El hijo de Dios debe apropiarse constantemente del hecho que por haber recibido a Cristo como Salvador está en paz con Dios y por tanto no puede vivir en constante temor de ser tratado como si fuera enemigo de Dios. Además, el hijo de Dios debe saber que en la medida que obedezca a Dios, podrá disfrutar de la paz de Dios. Cuando desobedecemos a Dios viviremos en constante temor de ser reprendidos por Dios y esto será aprovechado por Satanás para quitarnos el gozo de la salvación. El cuarto elemento es el escudo. Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno, dice el texto. El escudo en la mano ágil del soldado le protegía de las flechas lanzadas desde cualquier dirección. El escudo simboliza a la fe. La fe se refiere a una confianza absoluta en Dios y en su palabra. Cuando las tentaciones arrecian, cuando las dudas asalta, cuando las adversidades amenazan, la fe se levanta como escudo para declarar: No importa lo que pase, mi vida está sólidamente descansando en Dios y en su palabra. Satanás no puede hacer nada contra alguien que tiene su fe firmemente puesta en Dios. El quinto elemento es el yelmo. Y tomad el yelmo de la salvación, dice el texto. El yelmo protegía la cabeza del soldado. El yelmo de la salvación tiene que ver con la seguridad que puede disfrutar el creyente en cuanto al destino eterno de su alma. No importa lo que haga el enemigo para sembrar dudas, el creyente no debe vivir en ansiedad o en inseguridad, porque su salvación es segura. El sexto elemento es la espada. Y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios, dice el texto. La espada es el único elemento para atacar en la armadura de Dios. Satanás teme la palabra de Dios. Cuando Satanás tentó al Señor Jesús, el Señor Jesús citó la palabra de Dios, y Satanás tuvo que huir. Igual es con el hijo de Dios, cuando Satanás esgrime sus acechanzas, el creyente debe responder utilizando la palabra de Dios para mantenerse firme. Todo esto debe bañarse en oración. Orando en todo tiempo, dice el texto. El hijo de Dios tiene todo para vivir en constante victoria sobre Satanás y su bien estructurado ejército. Solamente hace falta vestirse con toda la armadura de Dios, no solamente con una parte de ella.