Significado de Mateo 25:31-46, Mateo 10:14

Desde Quito, Ecuador se ha comunicado con nosotros un joven amigo para hacernos la siguiente consulta: ¿Qué interpretación se le puede dar al pasaje bíblico que aparece en Mateo 25:31-46, cuando en el versículo 35 dice: “Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero y me recogisteis; estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí”. ¿A quién hace referencia Jesús cuando dice a “mis hermanos más pequeños en los versículos 40 y 45 de Mateo 25?.

Gracias por su consulta. Vamos a leer el pasaje bíblico que se encuentra en Mateo 25:31-46. La Biblia dice: Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria,  y todos los santos ángeles con él,  entonces se sentará en su trono de gloria,

Mat 25:32  y serán reunidas delante de él todas las naciones;  y apartará los unos de los otros,  como aparta el pastor las ovejas de los cabritos.

Mat 25:33  Y pondrá las ovejas a su derecha,  y los cabritos a su izquierda.

Mat 25:34  Entonces el Rey dirá a los de su derecha:  Venid,  benditos de mi Padre,  heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo.

Mat 25:35  Porque tuve hambre,  y me disteis de comer;  tuve sed,  y me disteis de beber;  fui forastero,  y me recogisteis;

Mat 25:36  estuve desnudo,  y me cubristeis;  enfermo,  y me visitasteis;  en la cárcel,  y vinisteis a mí.

Mat 25:37  Entonces los justos le responderán diciendo:  Señor,  ¿cuándo te vimos hambriento,  y te sustentamos,  o sediento,  y te dimos de beber?

Mat 25:38   ¿Y cuándo te vimos forastero,  y te recogimos,  o desnudo,  y te cubrimos?

Mat 25:39   ¿O cuándo te vimos enfermo,  o en la cárcel,  y vinimos a ti?

Mat 25:40  Y respondiendo el Rey,  les dirá:  De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños,  a mí lo hicisteis.

Mat 25:41  Entonces dirá también a los de la izquierda:  Apartaos de mí,  malditos,  al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles.

Mat 25:42  Porque tuve hambre,  y no me disteis de comer;  tuve sed,  y no me disteis de beber;

Mat 25:43  fui forastero,  y no me recogisteis;  estuve desnudo,  y no me cubristeis;  enfermo,  y en la cárcel,  y no me visitasteis.

Mat 25:44  Entonces también ellos le responderán diciendo:  Señor,  ¿cuándo te vimos hambriento,  sediento,  forastero,  desnudo,  enfermo,  o en la cárcel,  y no te servimos?

Mat 25:45  Entonces les responderá diciendo:  De cierto os digo que en cuanto no lo hicisteis a uno de estos más pequeños,  tampoco a mí lo hicisteis.

Mat 25:46  E irán éstos al castigo eterno,  y los justos a la vida eterna.

Este pasaje bíblico comprende lo que se conoce como el juicio a las naciones gentiles, el cual determina quienes serán los gentiles, que habiendo quedado vivos hasta el final de la tribulación, tendrán el privilegio de entrar al reino milenial. Quien presidirá el juicio, será el Señor Jesucristo en su gloria cuando venga a este mundo por segunda vez. Una vez que esté sentado en su trono de gloria, se reunirán ante Él todas las naciones gentiles. La manera de hacer el juicio tendrá un parecido a la práctica de un pastor separando las ovejas de los cabritos. Las ovejas se agrupan a la derecha del pastor y los cabritos se agrupan a la izquierda del pastor. Luego el Señor Jesucristo dirá a los del grupo a su derecha: Venid benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo. Las ovejas representan a los gentiles que van a entrar al reino milenial. Estos gentiles son creyentes, quienes recibieron al Señor Jesucristo por la fe como su Salvador durante la tribulación, y permanecieron vivos hasta el final de la misma, o lo que es lo mismo, hasta la segunda venida del Señor Jesucristo. Estos gentiles creyentes no eran creyentes cuando comenzó la tribulación y por eso entraron en la tribulación, pero ya dentro de la tribulación escucharon el mensaje del Evangelio predicado por los 144.000 judíos que Dios levantará durante la tribulación, y recibieron a Cristo como Salvador. La mayoría de estos creyentes de la tribulación morirán como víctimas del Anticristo, pero habrá algunos que permanecerán vivos hasta que termine la tribulación. En el juicio a las naciones, el Señor Jesucristo está invitando a estos creyentes gentiles a entrar al reino milenial. Es en este contexto, que el Señor Jesucristo dirá a los creyentes gentiles: Porque tuve hambre y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero y me recogisteis; estuve desnudo y me cubristeis; y enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí. Esta declaración del Señor Jesús causará gran sorpresa a los creyentes gentiles y preguntarán al Señor Jesucristo: ¿cuándo te vimos hambriento, y te sustentamos, o sediento, y te dimos de beber? ¿Y cuándo te vimos forastero y te recogimos, o desnudo y te cubrimos? ¿O cuándo te vimos enfermo, o en la cárcel, y vinimos a ti? Los judíos creyentes estaban tratando de recordar si alguna vez se encontraron con el Señor Jesucristo en algunas de las circunstancias mencionadas por él y le ayudaron de la manera que él dijo. La respuesta del Señor Jesús fue: De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis. El Señor Jesús está hablando de un grupo al cuál él llama “mis hermanos más pequeños” ¿Quiénes son? Pues se trata de los judíos que estaban vivos durante la tribulación y que tuvieron que sufrir la terrible persecución del Anticristo. Los gentiles creyentes durante la tribulación manifestaron amor hacia los judíos durante la tribulación y por ese amor hicieron por ellos lo que el Señor Jesucristo dijo, es decir: alimentar al hambriento, dar de beber al sediento, hospedar al necesitado, dar vestido al desnudo, ayudar al enfermo, visitar al encarcelado. Cada cosa que los creyentes gentiles hicieron a favor de los judíos era como si lo estaban haciendo directamente al mismo Señor Jesucristo. La verdadera fe se manifiesta en amor al prójimo. Los gentiles no llegaron a ser creyentes por hacer buenas obras, sino primeramente llegaron a ser creyentes recibiendo por la fe al Señor Jesucristo, y esa fe genuina se manifestó en hacer buenas obras, en este caso a favor de los judíos. Lo que hicieron les fue recompensado por medio de recibir entrada al reino milenial. Por contraste, a los de la izquierda, representados por los cabritos, el Señor Jesús les dijo: Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. Se trata de los gentiles que no recibieron a Cristo por la fe durante la tribulación y quedaron vivos hasta el final de la misma. Su falta de fe se manifestó en falta de amor al prójimo. Esto quedó demostrado cuando el Señor Jesús les dijo: Porque tuve hambre, y no me disteis de comer; tuve sed, y no me disteis de beber; fui forastero, y no me recogisteis; estuve desnudo, y no me cubristeis; enfermo y en la cárcel, y no me visitasteis. Los gentiles incrédulos también quedaron pensando cuando vieron al Señor Jesús en esas circunstancias y no hicieron nada por él. El Señor Jesús les explicó diciendo: De cierto os digo que en cuanto no lo hicisteis a uno de estos más pequeños, tampoco a mí lo hicisteis. La falta de fe para salvación en estos gentiles incrédulos se manifestó en una negación a dar la mano a los judíos necesitados durante la tribulación. La verdadera fe se manifiesta en buenas obras, la falsa fe se manifiesta en la ausencia de buenas obras. Espero que esta explicación responda sus inquietudes.

La segunda consulta de nuestro amigo oyente de Quito, Ecuador dice así: ¿Qué significado tiene Mateo 10:14 donde dice: “Y si alguno no os recibiere, ni oyere vuestras palabras, salid de aquella casa o ciudad, y sacudid el polvo de vuestros pies? ¿Qué les quiso decir Jesús a sus discípulos cuando les dice “salid de aquella casa o ciudad, y sacudid el polvo de vuestros pies”?.

Leamos Mateo 10:14  Y si alguno no os recibiere,  ni oyere vuestras palabras,  salid de aquella casa o ciudad,  y sacudid el polvo de vuestros pies.

El contexto del pasaje bíblico tiene que ver con las instrucciones que el Señor Jesús dio a los doce cuando les envió a anunciar exclusivamente a los judíos que se había acercado el reino de los cielos. Si al entrar a una casa a anunciar el mensaje, la gente no les recibía ni recibía el mensaje, debían salir de aquella casa y debían sacudir el polvo de sus pies. Esta era una práctica muy propia de los judíos para manifestar desacuerdo y hasta desprecio hacia algo. La práctica tiene sus raíces en la encarnizada rivalidad entre los judíos y los gentiles. Los judíos despreciaban tanto a los gentiles que cuando por accidente pisaban territorio gentil, no querían ni que una partícula de polvo de territorio gentil contamine el territorio judío y por eso sacudían el polvo de sus pies. Cuando el Señor Jesús instruye a sus discípulos en el sentido que debían sacudir el polvo de sus pies cuando al haber entrado en una casa la gente de esta casa no recibía su mensaje, estaba diciendo: La incredulidad de los de esa casa es digna de ser tratada con el mismo desprecio que Ustedes acostumbran tratar a los gentiles. El Señor Jesús no estaba aprobando las prácticas de los judíos en su desprecio a los gentiles sino simplemente estaba manifestando lo detestable de la incredulidad por cuando el Rey ya estaba presente para establecer el reino de los cielos, pero sin embargo había muchos que no querían saber nada de prepararse para entrar en ese reino glorioso.