Cuando Saúl visitó a la adivina de Endor para que le haga venir a Samuel, quien ya había muerto, ¿Era en realidad Samuel quien habló con Saúl?

Vamos a leer el pasaje bíblico en el cual se relata este episodio. Se encuentra en 1 Samuel 28:3-20. “Ya Samuel había muerto, y todo Israel lo había lamentado, y le habían sepultado en Ramá, su ciudad. Y Saúl había arrojado de la tierra a los encantadores y adivinos. Se juntaron, pues, los filisteos, y vinieron y acamparon en Sunem; y Saúl juntó a todo Israel, y acamparon en Gilboa. Y cuando vio Saúl el campamento de los filisteos, tuvo miedo, y se turbó su corazón en gran manera. Y consultó Saúl a Jehová; pero Jehová no le respondió ni por sueños, ni por Urim, ni por profetas. Entonces Saúl dijo a sus criados: Buscadme una mujer que tenga espíritu de adivinación, para que yo vaya a ella y por medio de ella pregunte. Y sus criados le respondieron: He aquí hay una mujer en Endor que tiene espíritu de adivinación. Y se disfrazó Saúl, y se puso otros vestido, y se fue con dos hombres, y vinieron a aquella mujer de noche; y él dijo: Yo te ruego que me adivines por el espíritu de adivinación, y me hagas subir a quien yo te dijere. Y la mujer le dijo: He aquí tú sabes lo que Saúl ha hecho, como ha cortado de la tierra a los evocadores y a los adivinos. ¿Por qué, pues, pones tropiezo a mi vida, para hacerme morir? Entonces Saúl le juró por Jehová, diciendo: Vive Jehová, que ningún mal te vendrá por esto. La mujer entonces dijo: ¿A quién te haré venir? Y él respondió: Hazme venir a Samuel. Y viendo la mujer a Samuel, clamó en alta voz, y habló aquella mujer a Saúl, diciendo: ¿Por qué me has engañado? Pues tú eres Saúl. Y el rey le dijo: No temas, ¿Qué has visto? Y la mujer respondió a Saúl: He visto dioses que suben de la tierra. El le dijo: ¿Cuál es su forma? Y ella respondió: Un hombre anciano viene, cubierto de un manto. Saúl entonces entendió que era Samuel, y humillando el rostro a tierra, hizo gran reverencia. Y Samuel dijo a Saúl: ¿Por qué me has inquietado haciéndome venir? Y Saúl respondió: Estoy muy angustiado, pues los filisteos pelean contra mí, y Dios se ha apartado de mí, y no me responde más, ni por medio de profetas ni por sueños; por esto te he llamado, para que me declares lo que tengo que hacer. Entonces Samuel dijo: ¿Y para qué me preguntas a mí, si Jehová se apartado de ti y es tu enemigo? Jehová te ha hecho como dijo por medio de mí; pues Jehová ha quitado el reino de tu mano, y lo ha dado a tu compañero, David. Como tú no obedeciste a la voz de Jehová, ni cumpliste el ardor de su ira contra Amalec, por eso Jehová te ha hecho esto hoy. Y Jehová entregará a Israel también contigo en manos de los filisteos; y mañana estaréis conmigo, tú y tus hijos; y Jehová entregará también al ejército de Israel en mano de los filisteos. Entonces Saúl cayó en tierra cuan grande era, y tuvo gran temor por las palabras de Samuel; y estaba sin fuerzas, porque en todo aquel día y aquella noche no había comido pan.” Este es el recuento de los hechos tal cual como relata la Biblia. Antes de emitir nuestra opinión sobre este debatido asunto, me gustaría puntualizar algunos elementos muy importantes. Número uno, la necromancia, o lo que es lo mismo, la adivinación por medio de la invocación a los muertos es condenada por Dios en su palabra. Deuteronomio 18:10-12 dice: “No sea hallado en ti quien haga pasar a su hijo o a su hija por el fuego, ni quien practique adivinación, ni agorero, ni sortílego, ni hechicero, ni encantador, ni adivino, ni mago, ni quien consulte a los muertos. Porque es abominación para con Jehová cualquiera que hace estas cosas, y por estas abominaciones Jehová tu Dios echa estas naciones de delante de ti.” Saúl estaba al tanto de esta palabra de Dios. Incluso la adivina de Endor estaba consciente de que la necromancia está en contra de la voluntad de Dios. Número dos, Saúl se encontraba presa del pánico a causa de la superioridad militar de los filisteos, contra quienes estaba por entrar en batalla. El pasaje bíblico que fue leído dice que Saúl tuvo miedo, y se turbó su corazón en gran manera. El miedo en Saúl le hizo actuar locamente. Una persona controlada por el miedo es capaz de hacer cosas totalmente absurdas. Saúl es un buen ejemplo. Número tres, Saúl había sido desechado por Jehová a causa de su desobediencia. Jehová había decidido no comunicarse con Saúl por los medios que normalmente lo hacía. Dice el texto que Jehová no respondía a Saúl ni por sueños, ni por Urim, ni por profetas. Número cuatro, Saúl se encontraba muy débil tanto físicamente como espiritualmente. Según lo que leímos, Saúl estaba sin fuerzas, porque en todo aquel día y aquella noche no había comido pan. Número cinco, la escena entre la adivina de Endor y Saúl tuvo lugar a la noche. Las sombras de la noche impiden apreciar las cosas con claridad. Con estos elementos de juicio, existen tres posibles explicaciones a lo que realmente sucedió. Demás está decir que los teólogos jamás se han puesto de acuerdo en este asunto. La primera explicación es que todo fue un fraude bien montado por la adivina de Endor. Los que así piensan fundamentan sus conclusiones en lo siguiente: Número uno, la adivina de Endor sabía del estado de ánimo de Saúl y es probable que inventara algo para tranquilizarlo de alguna manera. Número dos, la vida de la adivina de Endor estaba en peligro, porque Saúl había dado órdenes de cortar de la tierra a los adivinos. A lo mejor, la adivina de Endor inventó todo el asunto para que Saúl no se enoje y le mate. Número tres, la adivina de Endor conocía a Samuel, y lo describió basándose en este conocimiento, y no basándose en algo que ese momento estaba viendo. Número cuatro, Saúl en realidad no pudo haber visto claramente a Samuel, porque estaba postrado en tierra y además era de noche. Saúl dio crédito a lo que decía la adivina de Endor sin comprobarlo. Quien habló pudo haber sido la misma adivina de Endor fingiendo la voz, o pudo haber sido algún cómplice de ella. La segunda posible explicación es que en realidad se trató de algún espíritu malo o que era el mismo Satanás disfrazado de Samuel. Los que defienden esta posición, basan su creencia en lo siguiente. Número uno, Saúl tocó las puertas del cielo para buscar el consejo de Dios, pero Dios había decidido no responder. Como no se abrió la puerta del cielo, Saúl fue a tocar la puerta del infierno, al recurrir a la adivina de Endor, y Satanás o alguno de sus demonios, le abrió la puerta con gusto. Número dos, los adivinos tienen poderes conferidos por Satanás o sus demonios, por eso su práctica fue prohibida por la ley de Dios. Tuvo que haber sido Satanás o un demonio quien se preste para colaborar con la adivina de Endor. Número tres, Saúl estaba en pecado y añadió pecado al pecado cuando fue a consultar a los muertos. Solamente Satanás podía satisfacer la curiosidad de un pecador a quien Dios ya había negado darle respuestas. La tercera explicación posible es que por permiso especial de Dios, fue verdaderamente el espíritu de Samuel quien retornó del más allá para dar un mensaje a Saúl. Los que sostienen esta posición se fundamentan en lo siguiente: Número uno, la aparición ocurrió antes que la adivina de Endor pusiera en juego sus artes mágicas, como para dar a entender que Samuel no estaba apareciendo como resultado de lo que la adivina de Endor estaba acostumbrada a hacer. Número dos, la misma adivina de Endor se asustó mucho con la aparición de Samuel. ¿Por qué se asustó tanto? Seguramente porque ella misma no esperaba que apareciera Samuel. Estaba ocurriendo algo que ella jamás había experimentado. Por eso se asustó. Numero tres, por el mensaje profético que recibió Saúl, el cual se cumplió totalmente. Esto estaba fuera de los supuestos poderes de la adivina de Endor. Esto estaba también fuera de los poderes de Satanás o sus demonios. Ni Satanás ni sus demonios pueden saber con total certeza lo que va a acontecer mañana o la próxima semana o el próximo año, etc. Solo Dios puede saber con absoluta certeza lo que va a suceder mañana o la próxima semana o el próximo año, etc. Cada una de estas tres explicaciones tiene sus pro y sus contra y entre los intérpretes bíblicos no existe unanimidad en cuanto a esto. El Dr. Charles Ryrie, en la nota explicativa sobre este episodio dice lo siguiente: En esta ocasión Dios milagrosamente permitió que el mismo espíritu de Samuel hablase y anunciase la muerte inminente de Saúl. Sobre el mismo asunto, John McArthur dice lo siguiente en la nota explicativa sobre este pasaje bíblico: Dios milagrosamente permitió que hable el mismo espíritu de Samuel. Por cuanto la adivina de Endor entendió que ella era incapaz de levantar a alguien de los muertos de esta manera, inmediatamente supo, primero, que lo que sucedió debió ser el resultado del poder de Dios y segundo que el hombre disfrazado que vino a ella debe haber sido Saúl. Le desafío amigo oyente a considerar estas tres posibles explicaciones y adoptar la que mejor se adapte a sus propias conclusiones. Si decide que la tercera explicación es la más coherente, yo estoy de acuerdo con Usted y Usted estará en compañía de muchos maestros bíblicos que piensan así. Si adopta otra posición, no hay problema. En esto no se puede dogmático.

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