¿Es malo tomar vino? Y si es malo ¿Por qué?

Bueno, tanto el vino, como cualquier otra bebida que contenga alcohol, puede producir borrachera en la persona que lo ingiere en exceso. La borrachera es condenada por Dios en su palabra como pecado. La Biblia dice que los borrachos no heredarán el reino de Dios. 1 Corintios 6:9-10 dice: “¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios.” Así que, si una persona toma vino hasta emborracharse está cometiendo pecado. Sobre esto no hay duda alguna. Pero el dilema surge al tratar de discernir si es bueno o malo ingerir alguna bebida alcohólica sin llegar a emborracharse. Esta es una de las muchas cosas que caen dentro de lo que se llama el área gris. No es ni negro, ni blanco, es gris. Pero gracias a Dios, los creyentes tenemos en la Biblia los principios que deben regir este tipo de situaciones. Son varias las cosas que se debe tomar en cuenta. Como por ejemplo la libertad que tenemos en Cristo. 1 Corintios 10:23 dice: “Todo me es lícito, pero no todo conviene; todo me es lícito, pero no todo edifica.” Por el hecho de estar en Cristo y por el hecho de la libertad que tenemos en Cristo, los creyentes tenemos plena libertad de tomar alguna bebida alcohólica sin emborracharnos. Pero eso no significa que debemos salir corriendo a la licorería para comprar vino o cerveza o champagne o cualquier otra bebida. ¿Qué dice el texto leído? Todo me es lícito, inclusive tomar una bebida alcohólica sin emborracharme, pero no todo conviene. Aha… Existe entonces la posibilidad de que tomar una bebida alcohólica sin emborracharme no sea conveniente. La pregunta sería ¿Cuándo no es conveniente? La Biblia nos da la respuesta. No es conveniente, cuando en mi propia conciencia no estoy convencido que tengo la libertad de hacerlo. Note lo que dice Romanos 14:22-23 “¿Tienes tú fe? Tenla para contigo delante de Dios. Bienaventurado el que no se condena a sí mismo en lo que aprueba. Pero el que duda sobre lo que come, es condenado, porque no lo hace con fe; y todo lo que no proviene de fe, es pecado” Si en mi conciencia tengo, aunque sea una mínima duda, en cuanto a que tomar una bebida alcohólica sin emborracharme puede ser malo, es mejor que no lo haga. Si lo hago, estaré pecado. Entonces no ha sido conveniente que tome vino o cerveza o cualquier otra bebida alcohólica. Pero supongamos que en mi conciencia estoy plena y absolutamente convencido que no hay nada de malo en tomar una bebida alcohólica sin emborracharme. Eso no quiere decir que ya puedo tomar sin problema alguno, porque puede ser que no sea conveniente por otro motivo, diferente del anterior. Tiene que ver con la manera como mi conducta va a afectar a un hermano débil. Sobre esto nos habla 1 Corintios 8. El tema allí no era si tomar vino sin emborracharse es bueno o malo, sino si comer carne sacrificada a los ídolos es bueno o malo, pero el principio es el mismo. Note lo que dice en los versículos 9-13 “Pero mirad que esta libertad vuestra no venga a ser tropezadero para los débiles. Porque si alguno te ve a ti, que tienes conocimiento, sentado a la mesa en un lugar de ídolos, la conciencia de aquel que es débil, ¿no será estimulada a comer de lo sacrificado a los ídolos? Y por el conocimiento tuyo, se perderá el hermano débil por quien Cristo murió. De esta manera, pues, pecando contra los hermanos e hiriendo su débil conciencia, contra Cristo pecáis. Por lo cual, si la comida le es a mi hermano ocasión de caer, no comeré carne jamás, para no poner tropiezo a mi hermano.” El hermano débil, para nuestro caso, es aquel que en su propia conciencia no está plenamente convencido que tomar una bebida alcohólica sin emborracharse, es bueno. Él piensa que es malo. El hermano fuerte, es aquel que en su propia conciencia está plenamente convencido que no hay nada de malo en tomar una bebida alcohólica sin emborracharse. El consejo de la palabra de Dios es: Que el hermano fuerte tenga mucho cuidado en no ser tropiezo para el hermano débil. El tropiezo se daría cuando al ver al hermano fuerte tomando algo que contenga alcohol, lo cual no es malo para el hermano fuerte, el hermano débil se sienta motivado a hacerlo también, pero como para el hermano débil, es malo, estará pecando. Dice el texto que el hacer cosas legítimas pero que ofendan a un hermano débil es equivalente a pecar contra ese hermano débil y por tanto, es pecado contra Dios. El pecado no es tomar la bebida que contiene alcohol, sino el ofender a otro hermano, al hermano débil. Pero asumiendo que nadie se va a ofender si me ven tomando alguna bebida alcohólica, eso no significa que puedo hacerlo sin problema. Puede ser que no sea conveniente si aquello no es para la gloria de Dios. 1 Corintios 10:31 dice: “Si, pues, coméis o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios” Todo lo que hace el creyente, debe ser para la gloria de Dios. ¿Estará Dios glorificándose cuando un creyente toma una bebida alcohólica sin emborracharse? Por último, si el tomar una bebida que contiene alcohol, es algo que tiende a esclavizarnos, es mejor no hacerlo. 1 Corintios 6:12 dice: “Todas las cosas me son lícitas, mas no todas convienen; todas las cosas me son lícitas, mas yo no me dejaré dominar de ninguna” Estos son los principios que se debe tomar en cuenta para decidir si tomar una bebida alcohólica sin emborracharse es bueno o malo para cada uno.

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