Un mundo donde reine total paz y armonía

Bienvenida mi amiga, mi amigo. Es un gozo compartir este tiempo con Usted. Dadas las actuales condiciones político sociales y económicas del mundo, es muy probable que mientras Usted esté escuchando este programa, en alguna parte del mundo exista un total caos en todos los órdenes de la existencia humana. Problemas políticos, problemas sociales, problemas económicos, etc. ¿Alguna vez se ha puesto a pensar en lo hermoso que sería el mundo sin pobreza, sin enfermedad, sin muerte, sin desgracias como consecuencias de fenómenos naturales, tales como terremotos, inundaciones, erupciones volcánicas, sin guerras entre naciones, sin discriminación racial o sexual o de cualquier tipo? Un mundo donde reine total paz y armonía. Para mucha gente, algo así es imposible, pero la Biblia enseña que algo así ocurrirá en algún momento de la agitada existencia de la humanidad.

Según nuestro último estudio bíblico, después de la segunda venida de Cristo y los consiguientes juicios a los que estén vivos tanto de la nación de Israel como de las naciones gentiles, en la tierra quedarán solamente creyentes, tanto de ascendencia judía como de ascendencia gentil. No habrá una sola persona incrédula en la tierra para entonces. Además, Satanás será atado y encarcelado por mil años en un abismo. Los demonios también estarán en ese lugar privados de su libertad. El Anticristo y el falso profeta estarán recibiendo su eterna condena en el lago de fuego que arde con azufre. Sin Satanás de por medio, sin el Anticristo, sin el falso profeta, sin los demonios, sin incrédulos, el mundo será un paraíso. El único vestigio de pecado estará en los corazones de los creyentes debido a la vieja naturaleza que como cualquier creyente poseerán. Pero ¿para qué todo esto? ¿A qué apunta? Pues apunta a lo que se llama el Reino Milenial. Esta expresión no aparece como tal en el Nuevo Testamento, pero está fuertemente implicada en las seis veces que aparece la frase “mil años” en los seis versículos comprendidos entre el versículo 2 y 7 del capítulo 20 de Apocalipsis. La palabra milenio proviene del Latín. De Mille que significa mil y Annum que significa años. Mil años. Entre los teólogos no existe unidad de criterio en cuanto al milenio. Están los Amilenialistas, quienes creen que no habrá un reino de mil años con Cristo reinando en la tierra, ni antes ni después de su segunda venida. El reino milenial según ellos no es algo político o visible; sino algo de naturaleza espiritual. Luego están los Posmilenialistas quienes creen que el mundo irá mejorando en todo sentido, paulatinamente, a medida que el Cristianismo se vaya extendiendo en el mundo y eso en sí constituye el milenio, al final del cual vendrá Cristo. Por último, los Premilenialistas creen que Cristo volverá a la tierra antes del milenio para reinar en la tierra por mil años literales. Estas son las tres formas de pensar de los teólogos en cuanto al milenio. En lo personal, no me cabe ninguna duda en cuanto a apoyar la posición premilenialista. Vistas así las cosas, la enseñanza de Juan en el libro de Apocalipsis tiene mucho sentido. Una razón poderosa para pensar que Cristo vendrá a la tierra a reinar en un milenio literal, tiene que ver con las promesas que Dios hizo a Israel a lo largo de la existencia de Israel como nación. Considere por ejemplo lo que contempla el pacto Davídico. 2 Samuel 7;12-16 dice: “Y cuando tus días sean cumplidos, y duermas con tus padres, yo levantaré después de ti a uno de tu linaje, el cual procederá de tus entrañas, y afirmaré su reino. El edificará casa a mi nombre, y yo afirmaré para siempre el trono de su reino. Yo le seré a él padre, y él me será a mí hijo. Y si él hiciere mal, yo le castigaré con vara de hombres, y con azotes de hijos de hombres; pero mi misericordia no se apartará de él como la aparté de Saúl, al cual quité de delante de ti. Y será afirmada tu casa y tu reino para siempre delante de tu rostro, y tu trono será estable eternamente.” Dios hizo este pacto con David. Se ha cumplido en parte en el reino de Salomón su hijo, pero no ha habido todavía un cumplimiento total. Dios no puede faltar a su promesa. Los israelitas no poseen un reino ni un rey en la actualidad. Es por la sencilla razón que han sido castigados con vara, pero las promesas de Dios a David siguen en pie. Será en el reino milenial cuando se cumpla la totalidad de lo que comprende este pacto. Veamos ahora cuales serán las características del reino milenial. Habrá paz nacional y mundial. Isaías 2:4 dice: “Y juzgará entre las naciones, y reprenderá a muchos pueblos; y volverán sus espadas en rejas de arado, y sus lanzas en hoces; no alzará espada nación contra nación, ni se adiestrarán más para la guerra. Habrá alegría desbordante. Isaías 9:3 dice: “Multiplicaste la gente, y aumentaste la alegría. Se alegrarán delante de ti como se alegran en la siega, como se gozan cuando reparten despojos.” Habrá santidad. Isaías 4:3 dice: “Y acontecerá que el que quedare en Sión, y el que fuere dejado en Jerusalén, será llamado santo; todos los que en Jerusalén estén registrados entre los vivientes.” Habrá justicia. Isaías 11:5 dice: “Y será la justicia cinto de sus lomos, y la fidelidad ceñidor de su cintura.” Habrá pleno conocimiento. Habacuc 2:14 dice: “Porque la tierra será llena del conocimiento de la gloria de Jehová, como las aguas cubren la mar.” No habrá enfermedad. Isaías 35:5-6 dice: “Entonces los ojos de los ciegos serán abiertos, y los oídos de los sordos se abrirán. Entonces el cojo saltará como un ciervo, y cantará la lengua del mudo; porque aguas serán cavadas en el desierto, y torrentes en la soledad.” Habrá prosperidad absoluta. Ezequiel 36:29 dice: “Y os guardaré de todas vuestras inmundicias; y llamaré al trigo, y lo multiplicaré, y no os daré hambre.” No habrá animales feroces. Isaías 11:6-8 dice: “Morará el lobo con el cordero, y el leopardo con el cabrito se acostará; el becerro y la bestia doméstica andarán juntos, y un niño los pastoreará. La vaca y la osa pacerán, sus crías se echarán juntas; y el león como el buey comerá paja. Y el niño de pecho jugará sobre la cueva del áspid, y el recién destetado extenderá su mano sobre la caverna de la víbora.” Habrá plenitud del Espíritu Santo. Isaías 44:3 dice: “Porque yo derramaré aguas sobre el sequedal, y ríos sobre la tierra árida; mi Espíritu derramaré sobre tu generación, y mi bendición sobre tus renuevos.” Imagine un mundo con estas características amable oyente. Hoy parece imposible, pero será una realidad en el milenio. ¿Quién será el Rey en el milenio? Ya se ha dicho muchas veces. Será Jesucristo. Apocalipsis 1:5 lo dice con claridad cuando afirma que Jesucristo es el soberano de los reyes de la tierra. Junto a él estará el rey David resucitado. Jeremías 30:9 dice: “sino que servirán a Jehová su Dios y a David su rey, a quien yo les levantaré” Con ellos estará reinando también la iglesia. Apocalipsis 5:10 dice: “y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra” Esto se refiere a la iglesia. Cada creyente ha sido hecho por Dios rey y sacerdote. Pero no se confunda amigo oyente. Esto no significa que la iglesia va a morar en la tierra durante el milenio. La iglesia fue al cielo en el Arrebatamiento y estará allí para siempre. Desde su morada celestial, la iglesia se encargará de los asuntos de la tierra delegados por Jesucristo. Además, el reino milenial tendrá sus jueces como fue a inicios de la vida de la nación de Israel. Isaías 1:26 dice: “Restauraré tus jueces como al principio, y tus consejeros como eran antes; entonces te llamarán Ciudad de justicia, Ciudad fiel.” Así que amable oyente, ese maravilloso reino que durará mil años tendrá características paradisíacas, con Cristo Jesús como Rey, David junto a él, los creyentes reinando desde su morada celestial y jueces y consejeros para administrar justicia y consejo. ¿Cuál será la capital de este reino? No puede ser otra sino Jerusalén. Mire lo que dice Isaías 2:3 “Y vendrán muchos pueblos y dirán: Venid, y subamos al monte de Jehová, a la casa del Dios de Jacob; y nos enseñará sus caminos, y caminaremos por sus sendas. Porque de Sión saldrá la ley, y de Jerusalén la palabra de Jehová.” El reino milenial tendrá su capital. Será Jerusalén. Finalmente es necesario mencionar que durante el reino milenial se edificará un fastuoso templo en Jerusalén, mucho más glorioso que todos los templos que han existido. Los planos de este templo se encuentran en el libro de Ezequiel capítulos 40 a 46. Este templo será el centro de la adoración espiritual a Jehová el Dios de Israel. Hemos hablado de las características del reino milenial, del gobierno del reino milenial, de la capital del reino milenial, de la adoración en el reino milenial, pero ¿quiénes serán los súbditos del reino milenial? ¿Sobre quienes va a reinar Jesucristo, David, la iglesia, los jueces y consejeros? Ya lo hemos señalado amigo oyente. Pero por si acaso se le pasó por alto, los súbditos del reino serán los creyentes que quedaron vivos después de la segunda venida de Cristo. Estos creyentes son seres humanos de carne y hueso así como Usted, si Usted ha recibido a Cristo como Salvador. Estos creyentes se casarán, tendrán sus hijos, esos hijos necesitarán recibir a Cristo como Salvador si quieren ser salvos y la tierra se irá repoblando de esa manera. Por ahora la tierra gime con dolores de parto esperando su restauración. Está cercano el día cuando la tierra llegue a ser lo que Dios siempre quiso. Será cuando Cristo se siente sobre el trono soberano. Es la única garantía para que las cosas se hagan bien. Mientras tanto, la tierra irá de mal en peor amable oyente. No vale la pena poner la esperanza en las cosas de esta tierra.