Las riquezas

Es un gozo estar nuevamente con usted amable oyente. Bienvenida, bienvenido al estudio bíblico de hoy. Gracias por su sintonía, gracias por sus oraciones a favor de este ministerio y gracias por sus ofrendas. Alabo al Señor por cada uno de los amables oyentes que ha sido un instrumento en las manos del Señor para bendecirnos con sus ofrendas. Estamos estudiando el libro de Santiago. Santiago ha estado batallando en contra de la mundanalidad a lo largo de todo el capítulo 4 de su libro. Al entrar al capítulo 5 continúa con la misma temática, pero en esta ocasión enfocando en la riqueza mal administrada o mal habida. Dios no está en contra de la riqueza, pero sí ésta es mal habida o está mal administrada, Dios la confronta con severidad. Gracias a Dios por personas ricas que han sabido usar su riqueza con sabiduría. Dios está a favor de ellos, no en contra de ellos. No sé si ha escuchado el caso de R. G. LeTourneau por ejemplo. Le Tourneau fue el dueño de una gran industria que fabricaba equipo pesado para trabajar en la construcción de carreteras, pero sobre todo era un fervoroso creyente. A comienzos de su carrera como constructor de maquinaria pesada, LeTourneau aprendió una lección que jamás olvidaría. Cierto año prometió ofrendar 5000 dólares a la obra del Señor. Ese año el Señor le bendijo con una ganancia de 35000 dólares a pesar de que su país estaba atravesando por la crisis económica conocida como la gran depresión. Henchido de orgullo y vanidad decidió no entregar la ofrenda anual que había prometido sino reinvertir ese dinero en el negocio para así poder dar más a la obra del Señor el año siguiente, en el cual esperaba aumentar su ganancia a 100000 dólares. Pero Dios no puede ser burlado. El año que esperaba ganancias por 100000 experimentó pérdidas por 100000 dólares. Este revés produjo una actitud de arrepentimiento en LeTourneau. Sabía que Dios le había disciplinado por haber faltado a su promesa. A pesar de que había sufrido perdidas por 100000 dólares, LeTourneau prometió dar a la obra del Señor los 5000 dólares que había prometido el año anterior y 5000 más el año siguiente. Dios honró esta actitud de LeTourneau. Su negocio comenzó a crecer y a dejar jugosas ganancias cada año. En cuestión de 4 años LeTourneau y su esposa sentaron las bases de la Fundación LeTourneau cuyos fondos provenían del 90% de las ganancias de su negocio. Los dividendos de esta fundación han servido para sostener la obra del Señor a escala mundial. En algún momento, la fundación LeTourneau estaba valorada en 40 millones de dólares. LeTourneau solía decir a menudo: No es cuestión de cuanto de mi dinero doy al Señor, sino de cuanto dinero del Señor guardo para mí. Así es amable oyente. Dios puede hacer mucho por medio de hombres ricos como LeTourneau, pero no todos los ricos son como LeTourneau. Es a ellos a quienes Santiago va a amonestar en el estudio bíblico de hoy.

Si tiene una Biblia a la mano, ábrala en Santiago capítulo 5 versículos 1 a 6. En este pasaje bíblico encontramos la cruel amonestación a los ricos, la cruda realidad de la riqueza, la crítica situación de los ricos y la criminal conducta de los ricos. Comencemos analizando la cruel amonestación a los ricos. Santiago 5:1 dice: ¡Vamos ahora, ricos! Llorad y aullad por las miserias que os vendrán.
Santiago invita a los ricos a llorar y aullar. Llorar y aullar es la manifestación externa de un profundo dolor interno. ¿Por qué es que Santiago invita a los ricos a llorar y aullar, si con su riqueza, aparentemente los ricos tienen todo lo que cualquiera podría desear? Bueno, el texto declara la razón para esos gemidos lastimeros y ese aullido como de perro, dice Santiago: Por las miserias que os vendrán. Santiago puede ver algo que los ricos no ven. Santiago puede ver que la riqueza mal administrada o la riqueza mal habida es pasajera. Quizá en el presente rinda algo de satisfacción, aunque es dudable, pero lo más triste es que en el futuro será fuente de profundo dolor. Tal dolor, que llorar y aullar es lo menos que se podría hacer. Así es amable oyente. Los ricos piensan que tienen todo bajo su control, pero no se dan cuenta que al administrar mal su riqueza o acumular riqueza por medios ilícitos están acarreando sobre sí un juicio extremadamente severo. Cuanta razón tienen la palabra del Señor cuando en 1 Timoteo 6:10 dice: porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores.
Ante esta invitación de Santiago, los ricos debieron haber quedado aturdidos. ¿Por qué es que nos espera miserias? Pues por la cruda realidad de la riqueza mal administrada o mal habida. Santiago 5:2 y parte del 3 dice: Vuestras riquezas están podridas, y vuestras ropas están comidas de polilla.
Jas 5:3 Vuestro oro y plata están enmohecidos;
El rico pensaba que su riqueza guardada estaba en buen estado, no se daba cuenta que en realidad estaba podrida. El rico pesaba que su ropa guardada estaba en buenas condiciones, no se daba cuenta que estaba comida de polillas. El rico pensaba que su oro y su plata estaban relucientes, no se daba cuenta que estaban enmohecidos. Que cuadro tan vívido de una riqueza mal administrada. El rico avaro, acumula bienes, ya sea comida, ropa o dinero, piensa que estos bienes se mantendrán intactos por siempre, pero todo lo material está sujeto al deterioro constante. Aun el oro y la plata pierden su brillo. La riqueza amable oyente no es para guardarla es para usarla con sabiduría, como buenos administradores de algo que pertenece a Dios y algo por lo cual daremos cuenta a él algún día. Quizá la mejor inversión de la riqueza es en la obra del Señor, sólo así se garantizará que la comida no se pudra y que el vestido no sea comido por las polillas y que la plata y el oro no se cubran de moho. Quizá algún rico avaro podría estar pensando: ¿Y qué importa si la comida guardada se pudre o vestido guardado es comido por las polillas o el oro y la plata se enmohece, total, puedo comprar más comida, más vestidos y más oro y plata? Por eso, Santiago nos va a hablar de la crítica situación de los ricos. Santiago 5:3 continúa diciendo: y su moho testificará contra vosotros, y devorará del todo vuestras carnes como fuego. Habéis acumulado tesoros para los días postreros.
Santiago está diciendo: El moho de la plata y el oro que ustedes ricos avaros tienen guardado será el testigo que declare en su contra y por tanto serán hallados culpables y su sentencia será que sus carnes sean devoradas o comidas por el moho como si fuera fuego. Qué ironía, el moho cubre y desluce el metal, pero también al que lo guarda. Los ricos tenían en mente acumular tesoros para gozar de ellos en el futuro, pero en realidad lo que acumularon fue juicio sobre ellos mismos en el futuro. Esa es la crítica situación del rico. Sus bodegas llenas de víveres, sus roperos repletos de ropa y sus cajas de seguridad repletas de dinero y joyas son el dedo acusador que les señala como culpables de amar la riqueza y por tanto reos del juicio de Dios por haber acumulad tesoro para el futuro. El error de los ricos avaros fue guardar. Dios, amable oyente, no nos ha dado los bienes materiales para guardarlos sino para utilizarlos sabiamente para satisfacer nuestras necesidades básicas y de otros hermanos y para invertirlo en la obra de alcanzar a otros para Cristo. Con los bienes materiales que son corruptibles podemos hacer tesoros incorruptibles en el cielo. Mateo 6:19-20 dice: No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan;
Mat 6:20 sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan.
Finalmente consideremos la criminal conducta de los ricos. Quizá algunos estarían juzgando a Santiago como extremadamente severo contra los ricos. Santiago tenía justas razones para tratarlos con severidad, porque la riqueza adquirida fue por medios ilícitos. Consideremos por tanto cual fue su criminal conducta. Santiago 5:4-6 dice: He aquí, clama el jornal de los obreros que han cosechado vuestras tierras, el cual por engaño no les ha sido pagado por vosotros; y los clamores de los que habían segado han entrado en los oídos del Señor de los ejércitos.
Jas 5:5 Habéis vivido en deleites sobre la tierra, y sido disolutos; habéis engordado vuestros corazones como en día de matanza.
Jas 5:6 Habéis condenado y dado muerte al justo, y él no os hace resistencia.
Los ricos se enriquecieron estafando a los pobres. Este acto criminal fue tomado muy en cuenta por el Señor de los ejércitos. Él dará el pago debido a los ricos avaros en el momento apropiado. En lugar de tener misericordia de los pobres, los ricos cometieron otro acto criminal, se dedicaron a vivir en deleites y a una vida disoluta. Su fin máximo fue gozar de la vida, no importa si junto a ellos estaba el pobre sin bocado para llevar a su boca. En un sentido figurado, con su actitud egoísta mataron al justo sin que él haga resistencia. Por esto Santiago es severo con ellos. Si Dios le ha dado riqueza, tenga cuidado de la manera como la usa. Si ha estado usando mal su riqueza, recapacite y decida administrar su riqueza de tal manera que pueda ser utilizada para la gloria de Dios.