El uso y abuso de sustancias químicas que tienen la capacidad de producir adicción

Agradeciendo su atención, le damos la bienvenida al estudio bíblico de hoy. Prosiguiendo con la serie titulada: La Vida Auténticamente Cristiana, en esta ocasión, David Logacho nos hablará acerca del uso y abuso de sustancias químicas que tienen la capacidad de producir adicción.

Esteban era un joven negociante felizmente casado. Probó la cocaína por primera vez en una fiesta de un amigo. En cuestión de poco tiempo se encontró inmerso en el terrible mundo de la drogadicción. Llegó al punto que para mantener el vicio necesitaba alrededor de 100 dólares diarios. Esto causó un terrible impacto en su negocio y en su hogar.

Como en muchos casos, su historia terminó en conflicto, bancarrota y divorcio. Inclusive los amigos que le iniciaron en el vicio, después le dieron las espaldas. A pesar de que episodios como éste se repiten por millones en el mundo, y son de conocimiento público, sin embargo, las estadísticas nos dicen que los consumidores de drogas están en constante aumento a escala mundial.

¿Por qué? Pues porque nadie puede negar que el consumo de drogas tiene su placer. La Biblia habla justamente de “los deleites temporales del pecado” en Hebreos 11:25.

El deleite es temporal, dura instantes, pero luego del placer vienen las facturas que deben pagarse por el resto de la vida y si no se arregla la situación con Dios, continuarán pagándose por la eternidad. Cada vez que veo una persona atrapada en las drogas, viene a mi mente lo que sucede cada vez que voy de pesca.

Para pescar, me armo de mi caña, anzuelo y carnada. La última vez que fui de pesca, usé camarón como carnada. Las truchas se volvían locas por el camarón. Ni bien llegaba el camarón al agua, las truchas estaban rondando para picar la carnada. Lo que las truchas ignoraban es que dentro del camarón había un anzuelo. Tan pronto una trucha mordía el camarón, quedaba atrapada, lista para ser sacada del agua.

Así son las drogas. Parecen tan atractivas, tan inofensivas. Tanto placer a disposición. Pero lo que no sabe la persona que las toma es que la droga tiene un anzuelo que atrapa para siempre. Alguien dirá: Eso es exageración. Nada pasa si se toma solo un trago de licor, o si se fuma sólo un cigarrillo con marihuana, o si se inhala sólo un poco de cocaína. El asunto está en no dejarse dominar.

Bueno, así es justamente es como pensaban todos aquellos que hoy están en el abismo del alcoholismo o de la drogadicción. Todos ellos pensaron dominar a la droga, pero terminaron dominados por la droga. El pez no necesita sino morder la carnada una sola vez para quedar atrapado para siempre. Igual es con la droga. Sólo hace falta probar una vez para quedar atrapado.

La Biblia condena esto de consumir drogas por placer, porque es necesario reconocer que algunas drogas, no todas, cuando son administradas por un médico responsable pueden ser útiles para el tratamiento de alguna enfermedad.

En Gálatas 5:19-21, el apóstol Pablo hace una lista de lo que se llama las obras de la carne, ponga atención a lo que está en esta lista. Dice así: “Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicería, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a éstas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios.”

Dentro de la lista aparece la palabra “hechicerías”, esta palabra es la traducción de la palabra griega “farmakeía” la cual sugiere el uso de drogas, o pociones mágicas, o brebajes, para alterar la personalidad del ser humano, ingrediente indispensable en el culto pagano a algunas deidades.

De modo que el consumo de drogas, no es fenómeno moderno. Ha estado presente en el mundo desde tiempos inmemoriales. La Biblia condena esta práctica.

Si nos proponemos hacer una evaluación de cosas a favor y cosas en contra de la práctica del consumo de drogas, encontraremos que lo único a favor es ese instante de placer o euforia de lo cual ya hemos hablado, en cambio tiene tantas cosas en contra.

Permítame pues citar al menos lo más obvio de lo negativo que es el consumo de las drogas. Al hablar de drogas debemos incluir también lo que ha llamado drogas sociales, es decir el alcohol y el tabaco.

Primero y más importante, el consumo de drogas es contrario a lo que la Biblia enseña. Esto debería ser argumento suficiente para desterrar esta práctica de la vida cristiana, pero existen más razones.

Segundo, el consumo de drogas puede conducir al usuario al campo de lo trascendental y en realidad abrir su vida a la entrada de demonios. Esto explica los innegables vínculos entre la drogadicción y el satanismo. La Biblia dice en Juan 10:10 que Satanás viene para “hurtar, matar y destruir” No es extraño por tanto que el consumo de drogas produzca como una de sus secuelas la violencia extrema con graves pérdidas para el que consume drogas y los que los rodean.

Tercero, el consumo de drogas conduce a sus víctimas a la adicción. No existe droga que esté libre de producir adicción al usuario. Esta característica está presente tanto en el alcohol y el tabaco como en todas las drogas depresoras del sistema nervioso central y las drogas estimulantes del sistema nervioso central. La Biblia enseña que los creyentes no debemos dejarnos dominar de ningún hábito.

Cuarto, el consumo de drogas afecta al usuario espiritualmente, emocionalmente y físicamente. Espiritualmente, predispone al usuario al contacto con demonios, emocionalmente, dependiendo de las drogas que se consuman, causan desequilibrio, el usuario puede pasar de la máxima euforia a la máxima depresión. Físicamente, produce pérdida permanente de la capacidad intelectual debido a la muerte de millones de células cerebrales. La administración de drogas por vía intravenosa es fuente de potencial contagio para el terrible mal del SIDA.

Quinto, el consumo de drogas produce desequilibrio económico. Mantener el hábito de consumir drogas es un hábito exorbitantemente caro. Los consumidores están condenados a la quiebra, mientras que los proveedores llenan sus arcas del dinero despojado a los consumidores. La tendencia general es que millones se empobrecen para que unos pocos se enriquezcan.

Sexto, el consumo de drogas fomenta la inmoralidad en todo sentido. Para conservar el hábito, el que consume drogas es capaz de hacer cualquier cosa que le signifique algún ingreso de dinero. Algunos roban, otros matan, otros se dedican a la prostitución y quien sabe qué más. Todo vale con tal de tener a la mano la droga.

Séptimo, el consumo de drogas conduce a problemas de índole legal. En la mayoría de los países del mundo es ilegal la posesión de drogas. También es ilegal el tráfico de drogas. Las leyes de los países reprimen severamente toda actividad delictiva relacionada con drogas. Una persona que consume drogas eventualmente se verá envuelta en algún tipo de problema legal.

La vida auténticamente cristiana, amable oyente, se caracteriza por la abstinencia total del uso de cualquier droga por placer. El templo del Espíritu Santo que es el cuerpo del creyente no debe ser contaminado con las drogas. Es posible que entre alguno de nuestros oyentes se encuentre alguien que ya ha caído en las garras de consumir drogas y franca y honestamente le gustaría salir de ese tenebroso mundo.

Para eso es necesario que Dios intervenga en su vida. Es necesario que Dios cambie su ser y le transforme totalmente. Dios hace este milagro sin igual en todo aquel que confía en Cristo como Salvador. Será el comienzo de su victoria sobre las drogas.

La Biblia dice que todos somos pecadores y por tanto estamos separados de Dios. Romanos 3:23 dice: “por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios”

Usted necesita reconocer y admitir esta verdad. La Biblia también dice que por ser pecadores estamos condenados a la muerte eterna. Romanos 6:23 dice: “Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.”

Es necesario que Usted reconozca y admita esta verdad. La Biblia también dice que Dios ama al pecador y que por ese amor, ha dado a su Hijo para que muera en lugar del pecador, de modo que el pecador quede libre de pagar el castigo por su pecado. Juan 3:16 dice: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.”

Puede ser que le sea difícil admitir que el Hijo de Dios haya recibido todo lo que Usted como pecador merece, pero esa es la realidad. Fue por eso que murió clavado en la cruz del calvario. Cristo se hizo pecado para que Usted pueda ser libre del pecado. Cristo murió para que Usted pueda vivir. Ni Usted ni yo merecemos lo que Cristo hizo por nosotros, pero lo hizo. La obra de Cristo en la cruz a favor del pecador fue aceptada por Dios y en consecuencia, Cristo resucitó de entre los muertos y hoy vive para siempre, garantizando vida eterna a todos los que en él creen.

No desprecie la obra de Cristo a su favor. Hoy mismo recíbalo como su Salvador. Para eso, hable con Dios, allí donde se encuentre este momento. Agradezca a Dios por lo que Cristo hizo por Usted y manifieste a Dios su deseo de recibir a Cristo como su Salvador. Hágalo por fe, simplemente confiando en lo que Dios ha dicho en su palabra. Si lo hace, Usted será salvo.

La Biblia dice en Juan 1:12: “Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios”

Como hijo de Dios, tendrá el camino abierto para vivir un estilo de vida que agrade a Dios, un estilo de vida libre de las drogas. Le recomiendo que se una a otros que comparten esta fe, para que le ayuden a dejar atrás ese hábito tan pernicioso del consumo de las drogas.