He oído que el día del nacimiento de Jesús no puede ser el 25 de diciembre. Si ese es el caso, ¿Cuál sería el día?

Efectivamente, lo que ha oído es correcto. El Señor Jesús no pudo haber nacido un 25 de diciembre, como afirma la tradición. La Biblia no nos proporciona información para saber con precisión el día del nacimiento de Jesús, pero si nos da suficientes indicios para saber al menos la época del año, con un margen de error algo aceptable.

El fundamento para lo dicho se basa exclusivamente en el testimonio que dar el Dr. Lucas en el evangelio que él escribió.

Lucas 2:8 dice: “Había pastores en la misma región, que velaban y guardaban las vigilias de la noche sobre su rebaño”

El episodio relatado por Lucas aconteció la misma noche del día que nació el niño Jesús. El nacimiento tuvo lugar en Belén de Judea. Belén está bastante cerca de Jerusalén y es un territorio apto para criar ganado. Por eso es que en esa región había pastores que cuidaban a sus rebaños. Pero es interesante notar que Lucas registra que estos pastores estaban velando y guardando las vigilias de la noche sobre su rebaño.

Esto denota que los pastores pasaban la noche en el campo abierto cuidando sus rebaños. Por esta razón se estima que el Señor Jesús no debió haber nacido ni en otoño ni en invierno del año en que nació, por cuanto el frío de estas estaciones haría, si no imposible, al menos difícil que los pastores estén en el campo abierto por la noche vigilando a su rebaño.

No es por tanto descabellado pensar que el Señor Jesús debe haber nacido en la primavera o en el verano del año en que nació. En esta época del año el clima nocturno no sería demasiado frío y favorecería el que los pastores estén en el campo abierto por la noche velando y guardando las vigilias de la noche sobre su rebaño.

De modo que la Biblia parece indicar que Jesús debió haber nacido digamos entre abril y septiembre del año en que nació. El 25 de diciembre como día en el cual nació el Señor Jesús, es una fecha totalmente arbitraria, la cual, según algunos, obedece al intento de cristianizar entre comillas algunas celebraciones paganas que se llevaban a cabo en la antigüedad. Esto sucedió siglos después del nacimiento de Jesús, cuando se adoptó el cristianismo como religión del imperio Romano. El hecho es que desde tiempo atrás los romanos tenían una fiesta en honor al sol el 25 de diciembre, en la cual celebraban el solsticio de invierno el día más corto del año en el hemisferio norte. Para tener contentos tanto a romanos que todavía se resistían a unirse al cristianismo como a los romanos que ya habían adoptado el cristianismo como su religión, el imperio romano decidió que haya una gran celebración en ese preciso día, para los paganos sería la fiesta en honor al sol, para los cristianos sería la fiesta por el nacimiento de Jesús, y todos contentos. Dios debe tener buenos motivos para no haber revelado el día preciso del nacimiento del Señor Jesús.

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