¿Cómo se puede explicar la práctica en algunas iglesias, por la cual el pastor o un predicador hace caer a una persona, a veces con sólo ordenarlo o con sólo tocarla o con un pequeño empujón? ¿Qué dice la Biblia sobre esto?

Debo confesar que no puedo hablar por experiencia propia porque jamás he hecho caer a alguien, así como jamás alguien me ha hecho caer a mí. Sin embargo, permítame hacer algunas observaciones al respecto. Primero, hasta donde yo he visto, las personas que hacen caer a otras, no tienen unidad de criterio en cuanto a las razones para hacerlo. Para algunos, es una manifestación del poder sobrenatural que Dios les ha dado.

Para otros, es para otorgar el Espíritu Santo a los que lo necesitan. Para otros es para otorgar descanso, alivio, paz a las personas abrumadas por sus pecados, temores, preocupaciones. Para otros es una manera de atraer la atención y admiración de los demás. Aun para otros es la señal de aprobación de Dios de lo que están haciendo en la iglesia o en algún ministerio. Por tanto, derribar a otros con sólo ordenarlo o soplar o tocar o empujar, tiene su propio y particular significado para cada uno. Este relativismo arroja una espesa sombra de duda acerca de cuál mismo es el propósito de esta práctica.

Segundo, en cuanto a los que se caen, yo he constatado que no siempre son creyentes, lo cual me deja una gran interrogante: ¿Qué propósito espiritual puede tener esta práctica en alguien que está muerto espiritualmente? Lo que más necesita un incrédulo no es que alguien le haga caer, sino nacer de nuevo por el poder del Espíritu Santo y la palabra de Dios, esto es, pasar del estado de muerte espiritual al estado de vida espiritual. También he notado que los que caen son aquellos quienes previamente han sido preparados con mucha anticipación a través de la música, de batir las palmas enérgicamente, de levantar los brazos, de danzar, de contornearse y eventualmente han entrado en una especie de trance o éxtasis. En este estado parece que pierden el control de sus propios actos y están abiertos para someterse a la voluntad de otra persona.

Por supuesto que la Biblia exhorta a los creyentes a ser controlados por el Espíritu Santo, pero el Espíritu Santo jamás anula la voluntad de la persona para que se someta a la voluntad de otra. También he podido observar que no sólo algunos predicadores o pastores tienen este supuesto poder para hacer caer a otros ordenándolo, o soplando o tocándolos o empujándolos, porque los hipnotizadores introducen a persona en un estado hipnótico y hacen que estas personas obedezcan lo que el hipnotizador ordene, inclusive caerse. Así que jamás debemos pensar que solamente algunos pastores o predicadores practican derribar a la gente.

También he notado que las personas que se prestan para ser derribadas, parece que no están satisfechas con ser salvas y con saber que su vida está segura en las manos de Dios, sino que siempre están pensando que debe haber algo más que les hará sentirse satisfechos y por eso buscan experiencias aparentemente sobrenaturales, como esto de caerse. La palabra de Dios es clara cuando afirma que el Señor Jesucristo es todo lo que un creyente necesita para sentirse totalmente satisfecho. Embarcarse en una búsqueda de algo más es una forma de despreciar a la persona del Señor Jesucristo. Estas son simplemente observaciones sobre esta práctica que para mi concepto no tiene fundamento bíblico.

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Mi consulta es acerca de Juan 20:22-23. Hasta donde yo entiendo los discípulos recibieron el Espíritu Santo, pero ¿Qué pasó entonces el día de Pentecostés? Porque se supone que en este día los discípulos recibieron el Espíritu Santo por primera vez. Por otro lado, he investigado el verbo “remitir” y significa perdonar, pero yo entendí que solamente Dios tiene la potestad de perdonar pecados. De aquí seguramente sale la enseñanza de que los sacerdotes tienen autoridad para perdonar pecados.

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¿Cómo actuaría Dios en el caso de una persona que dice que cree en Dios a su manera, pero roba dinero en la empresa donde trabaja, y cuando le hace falta más dinero concluye diciendo: Dios proveerá?

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La consulta de este día es de una persona que ha recibido al Señor Jesucristo como su personal Salvador y está tratando de agradarle en todo con su vida. Sucede que esta persona tiene un trabajo bien remunerado desde antes de ser creyente, pero como parte de sus obligaciones tiene que servir licor a los invitados de su jefe. Muchas de estas personas terminan ebrias. Nos pide un consejo acerca de si debe seguir en este trabajo obedeciendo las órdenes de su jefe o si debe buscar otro empleo.

Gracias por su consulta. Es reconfortante saber de personas que tienen un elevado concepto de vivir en santidad…
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