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Si Jesús es el Mesías que desciende de la tribu de Judá, ¿Quién será el otro Mesías que desciende de la tribu de José?

Permítame señalar que Mesías en Español, se origina en la palabra Hebrea “Mâshia” que significa “Ungido” Se da este título al Salvador prometido por Dios a su pueblo, cuyo advenimiento fue anunciado de antemano por los profetas del Antiguo Testamento. Los judíos pensaban que el Mesías sería un caudillo político o un rey justo y victorioso, quien vendría a liberar a Israel de sus opresores extranjeros, derrotaría a todos sus enemigos y establecería un imperio universal con la capital en Jerusalén. Al aceptar para sí el título y la misión de Mesías, Jesús corrigió, con sus actos y con sus enseñanzas, este concepto equivocado y nacionalista, y le dio al reino que venía a establecer un significado mucho más profundo; el cual traería consigo la transformación total de los seres humanos. La palabra Hebrea “Mâshia” tiene su equivalente en Griego y es la palabra “Xristós” que en Español se traduce como “Cristo”. En un principio era un título y, por eso, se usaba con el artículo determinado, el Cristo o el Mesías. Aplicado a Jesús, llegó a ser nombre propio; también se combinó para formar el nombre “Jesucristo”, que significa Jesús-Mesías. En términos generales se podría decir que Cristo en los evangelios y el libro de los Hechos aparece como título, y en el resto del Nuevo Testamento, casi siempre como nombre propio. Ahora veamos algunas referencias relativas a los ancestros del Mesías. La más directa se encuentra en lo que se llama el pacto Davídico que se encuentra en 2 Samuel 7. Allí, entre los versículos 12 a 16 dice lo siguiente: “Y cuando tus días sean cumplidos, y duermas con tus padres, yo levantaré después de ti a uno de tu linaje, el cual procederá de tus entrañas, y afirmaré su reino. Él edificará casa a mi nombre, y yo afirmaré para siempre el trono de su reino. Yo le seré a él padre, y él me será a mí hijo. Y si él hiciere mal, yo le castigaré con vara de hombres, y con azotes de hijos de hombres; pero mi misericordia no se apartará de él como la aparté de Saúl, al cual quité de delante de ti. Y será afirmada tu casa y tu reino para siempre delante de tu rostro, y tu trono será estable eternamente.” Estas palabras fueron dichas a David, el rey de Israel, por parte de Jehová, por medio del profeta Natán. Las promesas tuvieron un cumplimiento parcial en Salomón el descendiente directo de David, pero su cumplimiento total es en Jesús, también descendiente de David. Hablando de Jesucristo, note lo que dice el primer versículo del primer capítulo del primer evangelio, Mateo. “Libro de la genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham.” Jesús por tanto, por el lado humano desciende de David, quien a su vez perteneció a la tribu de Judá. Ahora nos falta demostrar que Jesús es el Mesías que esperaba Israel. Pues, en cierta ocasión, durante su ministerio terrenal, Jesús tuvo un encuentro personal con una mujer de dudosa reputación, natural de Samaria. A pesar de su condición moral, esta mujer tenía clara la idea que estaba por venir el Mesías prometido a Israel. Ponga atención a la reacción de Jesús al respecto. Leo en Juan 4:25-26 donde dice: “Le dijo la mujer: Sé que ha de venir el Mesías, llamado el Cristo; cuando él venga nos declarará todas las cosas. Jesús le dijo: Yo soy, el que habla contigo.” De una manera clara y enfática, Jesús afirma que él es el Mesías o el Cristo. Todo esto, amigo oyente, para demostrar que Jesús es el Mesías o el Cristo, descendiente de David, quien a su vez perteneció a la tribu de Judá. Este es el único Mesías que fue prometido a Israel. La Biblia no habla en absoluto de algún otro Mesías que fuera prometido a Israel. La enseñanza de aquellos rabinos, a quienes Usted hace referencia en su consulta, en el sentido de que existe un segundo Mesías prometido a Israel, quien desciende de José, es ajena totalmente al testimonio bíblico y por tanto debe ser rechazada con firmeza, ya que es una herejía más, entre las tantas que aparecen día a día.

Según los Adventistas del Séptimo día, el macho cabrío de Levítico 16 representa al Diablo, quien, según ellos, será eventualmente castigado por todo el pecado que ha introducido en el mundo. ¿Es esto así?